Documentos y Mensajes del Obispo

“Las familias tienen derecho a solicitar clases de Religión para sus hijos”

El Obispo de Arica, Mons. Héctor Vargas, Presidente del Área Educación del Episcopado, pidió que la nota de Religión sea valorada numéricamente y tenga incidencia en la promoción.

Monseñor Héctor Vargas, Obispo Presidente del Área Educación de la Conferencia Episcopal, hizo un llamado a las familias chilenas a solicitar la clase de Religión para sus hijos en el momento en que los matriculen en los colegios del país.

“Las clases de Religión son un derecho y al mismo tiempo un hermoso aporte a los padres en su tarea de principales educadores de sus hijos”, explicó el Obispo de Arica, al invitar a las familias a informarse acerca de este derecho que la legislación actual les concede en las escuelas municipales.

En conferencia de prensa ofrecida en la ciudad nortina, el Obispo invitó a los directivos de los establecimientos a continuar considerando esta clase como un bien significativo para sus alumnos, para los objetivos formativos y el ambiente escolar. También les pidió implementar todas aquellas instancias que favorezcan efectivamente tanto la información y la inscripción de alumnos en la clase de religión, como los espacios y horarios más adecuados.

En las escuelas católicas, medio millón de alumnos frecuenta la asignatura de Religión, y una cantidad superior lo hace en el resto de sistema escolar. Sólo en Santiago las familias que han solicitado la clase de Religión Católica para sus hijos en las escuelas municipales suman 325 mil, sin considerar la educación de párvulos, adultos, escuelas especiales, ni las particulares subvencionadas y pagadas. “Si a ello se suman los alumnos de otros credos, queda en evidencia que la inmensa mayoría de la población chilena valoriza enormemente esta instancia de formación”, subrayó Mons. Vargas.

Nota valorada y textos disponibles

Monseñor Héctor Vargas se mostró partidario de que la nota de Religión sea expresada en términos numéricos y tenga incidencia en la promoción, porque “al ser considerado como un sector de aprendizaje en vista al desarrollo de la religiosidad del estudiante como dimensión esencial, primaria y fundamental de su constitución como persona, no se entiende su exclusión a la hora de evaluar numéricamente semejante proceso educativo”.

Recordó el Presidente del Área Educación del Episcopado que los docentes de esta asignatura, para obtener su título, deben formarse en diversas Universidades y Centros de Educación Superior, con las mismas exigencias académicas y años de estudios del resto de los profesores. Además, los alumnos salen muy perjudicados al participar de una asignatura con iguales exigencias a las demás (asistencia, trabajos, investigaciones, actividades, estudio, pruebas, etc.) que al final no tiene ninguna incidencia en el promedio final.

Asimismo, Monseñor Héctor Vargas estimó urgente una subvención del Ministerio de Educación para que, al igual que en las otras asignaturas, los escolares puedan recibir los textos correspondientes de Religión, que constituyen, a su juicio, una ayuda imprescindible. En la actualidad la inmensa mayoría de los alumnos en Clase de Religión no pueden, por razones económicas, acceder a los textos disponibles en el mercado.

Programas de Educación Religiosa Escolar

El Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile, luego de un detenido proceso de evaluación en conjunto con las Vicarías de Educación de todas las Diócesis, y a la luz de las características de la Reforma Educacional y de las necesidades de los colegios, está publicando los nuevos Programas de Educación Religiosa Escolar.

Monseñor Vargas explicó que estos programas han sido trabajados por profesionales expertos en el ámbito pedagógico, curricular y catequístico.

La actual propuesta busca seguir creciendo en calidad y al servicio de los más de 13 mil profesores de Religión Católica, ofreciendo un aporte a la educación integral de las personas.

Finalmente, el Obispo de Arica invitó a los candidatos a la Presidencia de la República a pronunciarse acerca de estas temáticas que tiene gran sensibilidad en tantas familias chilenas

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Carta enviada el pasado mes de mayo por Monseñor Héctor Vargas, Obispo de Arica y Presidente del Área de Educación de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH), a los directores de los colegios católicos de nuestro país sobre el tema de las “Brigadas Gay”.

Estimados(as) Directores(as):

En los últimos días los medios de comunicación social han estado dando a conocer la iniciativa de organizar “Brigadas Gay” en los colegios del país. Frente a esta situación nos ha parecido conveniente compartir con ustedes cuanto sigue:

1.- Esta iniciativa no proviene del Ministerio de Educación, sino del MOVILH (Movimiento de Liberación Homosexual). De hecho, el mismo Ministro de esa Secretaría de Estado, en declaraciones a la prensa, se ha pronunciado en pleno desacuerdo con esta iniciativa.

2.- Nos inquieta que alumnos(as) que se encuentran en la pre-adolescencia o adolescencia estén en condiciones en esta etapa de su desarrollo evolutivo y de consolidación de su identidad sexual, de afirmar en forma definitiva que son homosexuales. Es también cierto que muchas veces esta percepción obedece, fundamentalmente, a confusiones o experiencias negativas tenidas en el campo de la sexualidad.

Nos preocupa que esta definición o autodefinición se dé sin fundamento, ya que, por la experiencia pastoral de nuestra Iglesia, sabemos lo difícil que ha sido la vida para aquellos que viven esta inclinación sexual, por no haber recibido el acompañamiento profesional y pastoral oportuno en aquella etapa de la vida en la que afirmaban su identidad en este aspecto.

3.- El tema de la homosexualidad ha sido y sigue siendo un desafío no menor para los educadores. Considerando los tiempos que vivimos y, sin la pretensión de agotar el tema, deseamos insistir en algunos criterios que brotan de la experiencia pedagógica y pastoral al respecto de una Iglesia que se esfuerza por testimoniar su vocación de Madre y Maestra de Vida:

a) Considerando que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos (as) y que la familia es la primera escuela formadora de valores, el rol de ésta es fundamental en la educación de la afectividad y sexualidad de los hijos.
Sin embargo, es probable que un alto porcentaje de familias necesiten también la ayuda y el acompañamiento oportuno para desarrollar bien su labor.

b) Aconsejamos que aquellos alumnos(as) que se manifiestan preocupados por esta temática, sean acompañados profesional y pastoralmente. Para ello, los docentes y especialmente los orientadores y profesores jefes deberían contar con una formación adecuada. A su vez, los colegios deberían tener especialistas hacia los cuales derivarlos, si así fuera necesario.

c) Es muy importante y necesario que cada colegio cuente con un programa de educación sexual para la totalidad de los(as) alumnos(as), en el cual se pueda anunciar y desarrollar el significado más profundo de la naturaleza del ser varón o mujer y aquellas características, actitudes, valores, riquezas y compromisos que de ello se desprenden.

d) El hecho que un(a) alumno(a) se manifieste abierta y públicamente homosexual no puede significar, por parte de la comunidad educativa, el desarrollo de actitudes o medidas discriminatorias de ningún tipo. La Iglesia afirma que los homosexuales merecen respeto, comprensión y acogida. Ella misma recuerda que la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser definida de manera adecuada con una referencia reducida sólo a su orientación sexual. Todo ser humano es por Gracia hijo de Dios y heredero de la Vida Eterna y, como tal, posee oportunidades de crecimiento, recursos, talentos y dones propios. A su vez, resulta imprescindible invitarlos a reflexionar y revisar su posición y a dejarse acompañar espiritual y profesionalmente con la esperanza siempre viva de poder cambiar la percepción que tienen de su identidad sexual y, por ende, las conductas que se derivan.

e) Lo que resultaría inaceptable, más aún en un contexto escolar, es que alumnos(as) que se autodeclaren públicamente como homosexuales, pretendan desarrollar conductas promiscuas u organizarse con la finalidad de promover su condición como si fuese una opción de vida homologable a la heterosexual. Debe evitarse por ello cualquier instancia o actividad que, sin proponérselo, pueda terminar motivando, atrayendo o confundiendo a compañeros(as) por la condición homosexual, justamente en una etapa tan delicada de la formación de su identidad como es el paso de la preadolescencia a la adolescencia.

Para la claridad de los(as) alumnos(as) y sus familias, este tipo de situaciones deberían estar contempladas en la reglamentación interna y en los manuales de convivencia de los colegios, evitando estigmatizar en ellos la persona de los(as) homosexuales.

4.- Como un aporte para enriquecer la reflexión en torno a esta temática, adjuntamos el documento “Atención Pastoral a las Personas Homosexuales”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, del 1º de octubre de 1986.
 

+ Héctor Vargas Bastidas
Obispo de Arica
Presidente del Área de Educación de la CECH
Santiago, mayo del 2005, tiempo de Pentecostés.

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Los sacerdotes estamos llamados a ser Eucaristía para los demás, afirma Mons. Héctor Vargas

El Obispo de Arica, Mons. Héctor Várgas Bastidas Sdb, afirmó que no faltarán vocaciones "si se eleva el tono de nuestra vida sacerdotal, si fuéramos santos, más alegres, más apasionados en el ejercicio de nuestro ministerio".

En su homilía durante la Misa Crismal, el pastor recordó que un sacerdote conquistado por Cristo, conquista más fácilmente a otros para que se decidan a compartir la misma aventura. "Es allí donde el sacerdote tiene la posibilidad de cumplir su tarea de pastor: de todos modos es su Misa la que se extiende, es su unión espiritual con Cristo Sacerdote y Hostia lo que lo lleva a ser – como decía San Ignacio de Antioquia – trigo de Dios para que sea hallado pan puro de Cristo. Para el bien de los hermanos".

Citó Mons. Vargas escritos del Padre Alberto Hurtado en que afirma que el hombre moderno aunque sea sacerdote no puede librarse del ambiente pagano del mundo que lo rodea. Ha de conocer este mundo, juzgarlo y superarlo. Si no, no podrá convertirlo.

"Las cruces, queridos hermanos en el sacerdocio, no han faltado y no faltarán...pero ¡quién no las tiene!... Ellas por otra parte, son el signo más concreto de la autenticidad de nuestro seguimiento tras aquel que ha sufrido, muerto y resucitado por la salvación del género humano", expresó el Obispo de Arica.

Sostuvo que, igual que el Señor en la Misa, "estamos llamados también nosotros a ser eucaristía para los demás, es decir, un verdadero pan comido y compartido para la vida del mundo... nuestra vida sacerdotal ofrecida y entregada sin esperar recompensa, se convierte en alimento de vida para el mundo".

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