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Corpus Christi

 

Con la masiva participación de fieles, se celebró la Fiesta de Corpus Christi.           

El centro de la ciudad de Arica, recibió la procesión diocesana de Corpus Christi, con que la iglesia da un culto público y solemne de adoración al Santísimo Sacramento para concluir con la Santa Eucaristía en el Parque Vicuña Mackenna.

 

La procesión y eucaristía se desarrolla tradicionalmente en la diócesis y es presidida por Monseñor Héctor Vargas B. Sdb, Obispo de Arica. Durante su desarrollo se efectúan estaciones con momentos de reflexión, agradecimientos y suplicas a cargo de las parroquias y capillas organizadas por decanatos, los movimientos apostólicos y los colegios de Arica.

 

La procesión comenzó desde el Colegio Católico "Santa Ana" y para avanzar hacia el centro de la ciudad por 21 de mayo, la principal calle peatonal, en cada estación los presentes recibieron la bendición con el Santísimo Sacramento. Al llegar al parque Vicuña Mackenna, se celebró la eucaristía, oportunidad en que Monseñor Vargas entregó su mensaje a la iglesia de Arica.

 

Misterio Eucarístico, el amor de Dios

Monseñor Vargas manifestó que en esta santa solemnidad de Corpus Christi, reafirmamos nuestra fe en la eucaristía. Ella,  constituye el corazón de la Iglesia. Y recordando la reciente exhortación "Sacramento de la Caridad", del Papa Benedicto invitó a recordar que el Misterio eucarístico es la donación que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos de este modo el infinito amor que Dios tiene por cada uno de nosotros."

El Don de la Eucaristía, destinado al mundo entero

El Obispo de Arica explicó que la procesión donde públicamente la iglesia expone al Santísimo Sacramento se debe a que "...el don de la Eucaristía, si bien los Apóstoles lo recibieron en la intimidad de la Última Cena, estaba sin embargo destinado a todos, al mundo entero..." y se efectúa "...para que cada uno pueda encontrar a Jesús que pasa, tal cual como lo hacía por las calles de Galilea, Samaria y Judea; para que cada uno, acogiéndolo en su corazón, pueda ser sanado y renovado por la fuerza de su amor. Esta, queridos amigos, es la herencia perpetua y viviente que Jesús nos ha dejado en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre..."

Jesús a nuestro encuentro

"Como el maná para el pueblo de Israel, así mismo para cada generación de cristianos, la eucaristía es la fuerza que la nutre y sostiene mientras atraviesa el desierto de este mundo, invadido de sistemas ideológicos y económicos que no promueven la vida, sino que más bien la mortifican; un mundo donde a menudo triunfa la cultura de la violencia y de la muerte. Pero Jesús viene a nuestro encuentro y nos infunde seguridad. Él mismo es el pan de vida, inmolado por la humanidad entera. Su recorrido por entre las casas y calles de nuestra ciudad, ha querido ser para aquellos que las habitan, una propuesta de gozo, de vida inmortal, de paz y de amor. Esta mañana lo hemos sumergido, por así decir, en la cotidianidad de nuestra vida, para que Él camine donde nosotros caminamos, para que Él viva donde nosotros vivimos, para que Él trabaje donde nosotros nos afanamos", manifestó Monseñor Vargas

Llamado del Señor

"...Podemos ya escuchar su voz que nos repite, como dice el libro del Apocalipsis: “He aquí que ya estoy a la puerta y llamo. Si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, iré hasta él y cenaremos juntos”. La Fiesta de Corpus, quiere hacer perceptible, no obstante la dureza de nuestra sordera interior, esta llamada del Señor. Jesús toca a la puerta de nuestro corazón y nos pide la posibilidad de entrar no sólo por el espacio de un día, sino para siempre. Por eso decimos: Buen Pastor, verdadero pan, Jesús, ten piedad de nosotros. Tú que todo lo sabes y puedes, que nos alimentas en la tierra, condúcenos a tus hermanos, a la mesa del cielo, en la gloria de tus santos. Amén."