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Diócesis de San Marcos de Arica |
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Eucaristía por los trabajadores
En la víspera de la Fiesta de San José Obrero, Monseñor Héctor Vargas presidió la eucaristía de celebración del día internacional del trabajo.
La celebración, realizada por primera vez en la diócesis, contó con la participación del Presidente provincial de la C.U.T. Sr. Julio Olivares y la directiva provincial, dirigentes sindicales y representantes de la pastoral social de parroquias reunidos para orar por la dignidad del trabajo y los trabajadores.
En su homilía monseñor Vargas manifestó que "a través del trabajo, los seres humanos producimos riqueza para el bienestar de toda la sociedad, obtenemos lo necesario para vivir con dignidad, desarrollamos nuestros talentos y cualidades, nos sentimos útiles y valiosos. De esta manera, el trabajo es una de las dimensiones más hermosas que Dios nos ha regalado para nuestra propia realización personal y para a través de él, servir a los demás. Por ello que la falta de trabajo y la cesantía es tan grave, porque no sólo priva a las personas de los recursos necesarios, sino que por sobre todas las cosas les impide vivir plenamente y desarrollar su dignidad como personas."
No desvirtuar el trabajo. El Obispo de Arica llamó a no "desvirtuar el significado del trabajo. Ocurre, por ejemplo, cuando nos volvemos "trabajólicos", descuidando otros valores que son mucho más importantes. Cuántas veces vemos que por trabajar en exceso, se priva de nuestra presencia, atención y cariño a la familia, incluso en fines de semana. Es más, también se descuida el diálogo y la relación misma con Dios. Así, la "herejía" de muchos hoy, es "no tengo tiempo". En otras ocasiones el interés por trabajar es sólo para ganar más dinero con motivaciones materialistas e inventando necesidades superfluas, entonces, el trabajo se vuelve estresante, agotador y neurótico, dejando de ser una realidad hermosa y entusiasmante. En otras, el trabajo no es considerado como algo valioso en sí mismo, sino exclusivamente por un salario que urge. Entonces, sin aprecio por lo que se hace, se vuelve en algo que hay que soportar, esclavizante y hasta despreciable."
Y a los empleadores les recordó
que "tienen el deber moral de procurar los
medios y las instancias, para que éste sea ejercido de manera tal, que en
justicia cada uno tenga pan, trabajo y alegría, promoviendo así su dignidad
humana. "el hombre fue creado por Dios como un ser esencialmente trabajador. Luego, no son las obras que se realizan, y ni siquiera el nivel de remuneración que se recibe, lo que da dignidad al trabajo, sino la persona del trabajador y su dignidad de ser humano..." "Este es el criterio esencial para discernir qué es moral o inmoral en el campo del trabajo. En efecto, y tal como se deduce del Evangelio, el trabajo, cualquiera sea su forma, ha de estar siempre al servicio del desarrollo, progreso y dignidad de quién lo ejerce."
"...el trabajo es el fundamento
sobre el que se forma la vida familiar...asegura los medios de su
subsistencia y garantiza el proceso educativo de los hijos. Es necesario que
las empresas, las organizaciones profesionales, los sindicatos y el Estado,
se hagan promotores y defensores de políticas laborales que no perjudiquen,
sino favorezcan el núcleo familiar desde el punto de vista ocupacional,
permitiendo que ésta disponga del tiempo necesario para compartir,
descansar, desarrollar tareas y proyectos comunes, amarse, alimentar el
espíritu celebrando su fe y recrearse en forma unida. En este sentido, es un
imperativo recordar que el descanso festivo es un derecho.
Respecto al alto índice de cesantía en Arica,
Monseñor Vargas recordó los anuncios de la posible pérdida de incentivos como Región extrema , el
endémico desinterés por parte de nuevos inversionistas, el número creciente
de personas y familias que se suman a una economía informal de subsistencia,
la precaria situación de tantos temporeros e inmigrantes que son privados de
acceder a los beneficios básicos de las leyes laborales, el porcentaje de
mujeres explotadas sexualmente y abusadas en su dignidad por falta de
oportunidades, la cantidad de jefes de hogar que deben viajar lejos para
asegurar el sustento de los suyos, provocando en no pocos casos el quiebre
de la familia, y la fragilidad de una economía local basada en una
agricultura muy sensible a los vaivenes del mercado y además a los cambios
climáticos; haciendo un llamado para que todos en la medida de nuestras posibilidades, colaboren
para ir al encuentro de estos desafíos.
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