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Mensaje de los Obispos a los Católicos y el Pueblo de Chile


Ref. CECh Nº 111/2011
MENSAJE DE LOS OBISPOS A LOS CATÓLICOS Y AL PUEBLO DE CHILE
“Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella
para santificarla”
(Efesios 5, 25-26).
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IGLESIA SANTA Y NECESITADA DE PURIFICACIÓN
1.
Como fruto de nuestra reciente Asamblea Plenaria y ya en la
cercanía de la Semana Santa, los obispos de la Conferencia
Episcopal dirigimos este Mensaje a los católicos y personas
de buena voluntad.
2.
Hemos reflexionado en el misterio de Cristo “que amó a la
Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla,
purificándola por medio del agua y de la palabra” (Efesios
5, 25-26). Por eso el Concilio Vaticano II dice que: “La
Iglesia encierra en su propio seno a pecadores, y siendo al
mismo tiempo santa y siempre necesitada de purificación,
avanza continuamente por la senda de la penitencia y de la
renovación” (Lumen
Gentium, 8).
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EL TESTIMONIO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS
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Expresamos nuestro profundo dolor por los casos pasados
y recientes de abusos de menores y jóvenes, cometidos
por miembros del clero y personas consagradas.
Reconocemos que
no siempre hemos reaccionado con prontitud y eficacia
ante las denuncias. Manifestamos nuestra cercanía y
solidaridad con las víctimas de estos abusos y con sus
familias, y hacemos nuestros sus sufrimientos. Les
ofrecemos humildemente nuestra petición de perdón, el
apoyo que podamos darles, además de nuestra oración.
Extendemos nuestra petición de perdón a toda la
comunidad eclesial por el mal ejemplo dado por algunos
de sus ministros.
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El sacerdote tiene como principal misión ser testigo
fiel y creíble del Evangelio. No serlo y, peor aún,
constituirse en un anti testigo es una traición a la
vocación recibida y a la misión encomendada por la
Iglesia. Entre las situaciones más repudiables en la
vida y el ministerio de un sacerdote, se encuentra el
autoritarismo, el abuso de poder, y el abuso sexual
contra menores y jóvenes.
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Con el Papa Juan Pablo II, volvemos a afirmar: “Quienes
abusan de niños y jóvenes no tienen lugar en el
sacerdocio”. Una vez más, consideramos que el compromiso
del celibato es un don de Dios a su Iglesia, pero a su
vez una gran responsabilidad de fidelidad al Señor, a la
misión de la Iglesia y a las personas a quienes debemos
servir con el amor de Cristo. Así nos comprometimos el
día de nuestra ordenación.
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A los sacerdotes que han fallado a su compromiso y han
causado daño a otros, les exhortamos a hacer un examen
de conciencia personal y a responder de sus actos
delante de Dios, de la sociedad y de sus superiores. El
Papa Benedicto XVI les dice: “La justicia de Dios nos
llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar
nada. Admitan abiertamente su culpa, sométanse a las
exigencias de la justicia, pero no desesperen de la
misericordia de Dios” (Carta a los Católicos de Irlanda,
7).
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Al mismo tiempo, queremos alentar a tantos sacerdotes
que, llevando “el peso del día y del calor” (San Mateo
20,12), sirven a la gente de tan diversas formas,
conduciéndolas a una vida más plena en Cristo. A ellos
les renovamos nuestra gratitud y estima, sabiendo
también que el Pueblo de Dios ora por sus sacerdotes y
les apoya, perseverando en la fe y la esperanza, aun en
medio de las dificultades. Nos comprometemos a
perfeccionar la selección y formación de los candidatos
al sacerdocio, y el acompañamiento a los sacerdotes.
C. TRANSPARENCIA, VERDAD Y JUSTICIA
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Hemos reflexionado acerca del crítico escenario que vive
nuestra Iglesia tras la sentencia impuesta por la Santa
Sede al presbítero Fernando Karadima. Nos duele y
preocupa que otros consagrados estén siendo involucrados
en presuntos abusos a menores, un pecado abominable para
la conciencia cristiana. De un modo especial nos
estremece el impacto que, con toda razón, estas
situaciones producen en nuestras comunidades y en la
opinión pública.
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Agradecemos la solicitud y prontitud de la Congregación
para la Doctrina de la Fe en emitir una resolución en el
caso del presbítero Karadima, sobre la base de la
documentación enviada por el arzobispo emérito de
Santiago, cardenal
Francisco Javier Errázuriz. La palabra final de
quienes tienen el ministerio de ejercer la justicia en
nombre del Papa, nos alentará a perseverar en el camino
de la transparencia, la verdad y la justicia.
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El arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, ha
realizado una petición de perdón a las víctimas. También
lo han hecho otros pastores ante situaciones similares
en sus diócesis. Igualmente los obispos que forman parte
de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón han
manifestado públicamente “su cercanía con las víctimas,
sus familias y todas las personas que por estos tan
tristes acontecimientos han sufrido y se han
escandalizado”. Ahora, como Asamblea Plenaria, todos con
humildad nos adherimos a esta petición de perdón.
D. ALGUNAS RESOLUCIONES
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Para enfrentar este tipo de delitos aberrantes, hemos
reformulado un Protocolo, elaborado el año 2003,
estableciendo en forma pormenorizada los procedimientos
del obispo diocesano y del promotor de justicia ante
denuncias de abusos, conforme a la normativa de la Santa
Sede. Este Protocolo se hará público a través de los
conductos informativos regulares de la Conferencia
Episcopal de Chile.
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Estableceremos un organismo de la Conferencia Episcopal
que oriente y dirija nuestras políticas de prevención de
abusos sexuales y ayude a las víctimas. Pediremos
la colaboración a organismos de nuestras Universidades
Católicas, así como a destacados profesionales para
implementar programas concretos, como son:
a)
La atención psicológica y espiritual a víctimas de abusos
sexuales.
b)
Un programa de prevención que capacite a agentes pastorales
para responder ante signos de abusos de un menor o joven y
que genere ambientes sanos y seguros para todos. Los niños
deben también ser enseñados para reconocer situaciones de
eventual abuso.
c)
Luego de haber actualizado las políticas comunicacionales de
la Conferencia Episcopal y como un gesto de transparencia y
disponibilidad al servicio de los medios de comunicación, la
Asamblea Plenaria ha solicitado al Sr. Jaime Coiro,
periodista, profesor y director de Comunicaciones y Prensa
de la Conferencia Episcopal, que asuma como portavoz de ésta.
E. SANTIDAD DE VIDA Y MISIÓN
13.
Queremos alimentar y enriquecer nuestra fraternidad como
obispos. Servimos a un único Señor en una Iglesia que es
expresión plural de carismas. Desde esta realidad, la
comunión misionera es tarea de todos, pastores y fieles
laicos, especialmente en este tiempo de Misión Continental.
14. En la
Iglesia todos estamos llamados a la santidad de vida, y un
signo elocuente de ello es la próxima Beatificación de Juan
Pablo II. Sólo permaneciendo en el amor de Cristo
recuperaremos las confianzas mutuas y seremos capaces de
seguir siendo luz que alumbra y da sentido a la vida de
nuestro pueblo. Queremos pedirles oraciones especiales por
los sacerdotes, diáconos y mujeres consagradas para que
continúen con alegría su vocación de ser anunciadores del
Evangelio de Cristo.
15. La próxima
Semana Santa nos urge a tomar parte con autenticidad en la
pasión, muerte y resurrección de Jesucristo con toda su
eficacia purificadora y redentora. El Señor llama a todos a
la conversión y nos propone un camino de curación,
renovación y reparación. Este camino nos exige una creciente
verdad, justicia, reconciliación y perdón.
16. Confiamos que
por medio de esta dolorosa experiencia de purificación y
conversión, el Señor fortalezca el servicio que la Iglesia
está llamada a ofrecer al Pueblo de Dios y a la sociedad
chilena. Nos encomendamos a la protección maternal de la
Virgen del Carmen, Madre de Chile e imagen de nuestra
Iglesia.
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+ Héctor Vargas Bastidas
Obispo de Arica
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+ Marco Antonio Órdenes Fernández
Obispo de Iquique
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+ Guillermo Vera Soto
Obispo de Calama
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+ Pablo Lizama Riquelme
Arzobispo de Antofagasta
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+ Gaspar Quintana Jorquera
Obispo de Copiapó
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+ Manuel Donoso Donoso
Arzobispo de La Serena
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+ Luis Gleisner Wobbe
Obispo Auxiliar de La Serena
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+ Jorge Vega Velasco
Obispo Prelado de Illapel
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+ Cristián Contreras Molina
Obispo de San Felipe
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+ Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
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+ Santiago Silva Retamales
Obispo Auxiliar de Valparaíso
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+ Ricardo Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago
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+ Andrés Arteaga Manieu
Obispo Auxiliar de Santiago
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+ Cristián Contreras Villarroel
Obispo Auxiliar de Santiago
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+ Fernando Chomali Garib
Obispo Auxiliar de Santago
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+ Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo
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+ Enrique Troncoso Troncoso
Obispo de Melipilla
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+ Alejandro Goic Karmelic
Obispo de Rancagua
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+ Horacio Valenzuela Abarca
Obispo de Talca
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+ Tomislav Koljatic Maroevic
Obispo de Linares
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+
Carlos Pellegrin Barrera
Obispo de Chillán
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+ Pedro Ossandón Buljevic
Administrador Apostólico de Concepción
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+ Felipe Bacarreza Rodríguez
Obispo de Santa María de los Ángeles
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+ Manuel Camilo Vial Risopatrón
Obispo de Temuco
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+ Francisco J. Stegmeier Schmidlin
Obispo de Villarrica
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+ Ignacio Ducasse Medina
Obispo de Valdivia
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+ René Rebolledo Salinas
Obispo de Osorno
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+Cristián Caro Cordero
Arzobispo de Puerto Montt
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+ Juan María Agurto Muñoz
Obispo de Ancud
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+ Luis Infanti de la Mora
Obispo Vicario Apostólico de Aysén
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+ Bernardo Bastres Florence
Obispo de Punta Arenas
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+ Juan Barros Madrid
Obispo Castrense
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Punta de Tralca, 8 de abril de 2011. |
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