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Vicaria de la Juventud encabeza la
organización para atender a mas de 1.500 niños
en condición de vulnerabilidad
Con la participación de
sobre 150 jóvenes se iniciaron las jornadas de
formación para los Monitores de Colonias de
Verano 2010 que espera atender alrededor de
1.500 niños en riesgo social.
Junto a los jovenes monitores participaron del
acto de inicio de las jornadas, Mons. Hector
Vargas, Obispo de Arica, P. Bernardo
Carquin Vicario de la Juventud y el P. Miguel
Angel Arredondo, Decano de la zona centro.
Colonias de Verano, es un servicio que prestan
los agentes pastorales juveniles (de colegios,
movimientos y parroquias) a niños y niñas de
escasos recursos a través de la recreación, la
formación en valores y el anuncio cristiano,
en diversos lugares (centros) de la ciudad de
Arica.
Esta actividad, simple e intensa, no es algo
ajeno a la tarea de la Iglesia ni es una
simple obra de beneficencia. Más bien, puede
concebirse como una feliz expresión del
servicio (diakonía) que la Iglesia joven
presta al mundo a través de la promoción
humana.
La experiencia de Colonias de Verano, es una
instancia privilegiada para crecer en
humanidad y en espiritualidad cristiana. En
efecto, los niños destinatarios tienen la
posibilidad de profundizar, a veces incluso de
descubrir, su propia dignidad de personas,
tantas veces oscurecida por el contexto
familiar y social en que ellos viven. Por su
parte, los jóvenes animadores, tienen la
oportunidad de ejercitar y desarrollar la
solidaridad, además de crecer en un sano
espíritu de liderazgo cristiano. Motivados por
las palabras del Maestro "Lo que le hiciste a
uno de estos pequeños, que son mis hermanos, a
mí me lo hiciste" (Mt 25, 40), los animadores
que sirven en esta experiencia pueden estar
alegres y ciertos que realizan una acción
altamente valorada a los ojos de Jesús. Para
ellos repite el Señor lo mismo que dijo a los
70 discípulos que volvían contentos después de
la misión que realizaron sanando enfermos y
expulsando demonios: “alégrense, porque sus
nombres están escritos en el cielo”. (Lc 10,
20)
En el contacto con estos niños en riesgo
social, los animadores se presentan como
Discípulos - Misioneros del Señor Jesús,
quienes "prestan" sus manos, su voz, sus
gestos, etc., para que, a través de ellos, el
Señor exprese su amor a quienes tanto quiere,
los niños, especialmente si son pobres.
"Dejen que los niños vengan a Mí y no se lo
impidan" (Jesús)
Arica, 27 de diciembre de 2010 |