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La
Iglesia de Arica se congregó en torno a su
Pastor para celebrar la Misa Crismal en la que
se bendijeron los Oleos Sagrados, los
sacerdotes renovaron sus votos y los
misioneros de la Misión Continental recibieron
el envío para el año 2010.
"...En esta Semana Santa, en que aún no nos
reponemos del desastre de la naturaleza..."
señaló Monseñor Vargas, "...Jesucristo con su
sacrificio se nos ofrece como modelo de
solidaridad, de entrega total por quienes
sufren en el cuerpo, pero sobre todo en el
alma; de servicio cariñoso y fraterno que
ayude a sanar los corazones desgarrados; de
esperanza aún medio de tantos signos de
muerte. No estamos solos en nuestra propia
pasión y muerte como país, sino profundamente
acompañados por uno que sigue ofreciéndose en
sacrificio por nuestra salvación, que sigue
compartiendo nuestros dolores y pesares, que
sigue resucitando entre nosotros en cada gesto
de amor y servicio hacia el postrado,
deprimido, sin casa y hambriento."
Monseñor Vargas recordó el llamado de los
Obispos de Chile, "...propuesta de vida que
como Iglesia para este bicentenario la hemos
encarnado en un lema que, a la vez, es un
proyecto: Chile, una mesa para todos..."
El Obispo de Arica, tambien llamó reflexionar
sobre la Semana Santa "... Jesucristo, el
Señor, que cargará sobre sus espaldas la
totalidad de los pecados de la humanidad al
punto de hacerse “carne de pecado”,
experimentando profundamente angustias y
sufrimientos inenarrables a causa de los
mismos, al punto de aparecer en su honda
pasión “irreconocible”, “desfigurado”… y la
consecuencia más dramática de quién lleva
sobre sí las heridas del pecado: “no parecía
ser humano”…y entonces habiéndonos ya amado,
decidió ahora “amarnos hasta el extremo”, y la
prueba de ese amor consistió en subir al altar
de la cruz para sobre ese altar, crucificar,
dar muerte en su cuerpo a todo el pecado y mal
de este mundo… Y entonces murió el pecado, y
entonces murió la muerte que es su fruto, y
entonces en la mañana de la Pascua estalló la
VIDA, y entonces el pecado y la muerte ya no
tendrán jamás la última palabra sobre los
hombres... y entonces se abrió ante nuestros
ojos la vida plena, y entonces en nue
stro horizonte apareció la hermosura de
la eternidad, y en ella, percibimos que
podemos amar y ser amados para siempre, sin
límites… porque hubo uno que enjugó nuestras
lágrimas y lavó nuestros pecados, porque Dios
para “liberar al esclavo, no dudó en entregar
al Hijo”.
Antes de finalizar la
eucaristía, se efectuó el envío para el año
2010 de los misioneros de la Misión
Continental quienes se comprometieron a
anunciar a Jesucristo, El Señor en medio de
las familias y barrios de la diócesis,
asumiendo con fe, esperanza y amor los
sacrificios que implica anunciar a las gentes
el Reino de los Cielos, dando en su tarea,
testimonio de una iglesia viva que sale al
encuentro de sus hijos con una actitud
creyente, fraterna y solidaria.
01 de abril de 2010
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