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Con una procesión diocesana y eucaristía, la Iglesia de Arica celebró la fiesta.

Masiva celebración en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

 

 

La multitudinaria procesión fue acompañada por imágenes de la Santísima Virgen María provenientes de las parroquias y capillas de la diócesis y avanzó por las calles al son de las bandas de bronce y los cantos y alabanzas al Señor culminando en el gimnasio Augusto Zubiri donde se celebró la eucaristía, Monseñor Vargas recordó los orígenes de la celebración "... Hace 151 años, se realizó en Lourdes la histórica aparición de la Santísima Virgen a Santa Bernardita, donde la "hermosa Señora" —como la llamaba Bernardita—, mostrándose a ella por última vez en la gruta de Massabielle, reveló su nombre diciendo:  "Yo soy la Inmaculada Concepción"..."

"...se trata de una madre del todo singular, elegida por Dios para una misión única y misteriosa, la de engendrar para la vida terrena al Verbo eterno del Padre, que vino al mundo para la salvación de todos los hombres. Y María, Inmaculada en su concepción -así la veneramos hoy con devoción y gratitud-, realizó su peregrinación terrena sostenida por una fe intrépida, una esperanza inquebrantable y un amor humilde e ilimitado, siguiendo las huellas de su hijo Jesús. Estuvo a su lado con solicitud materna desde el nacimiento hasta el Calvario, donde asistió a su crucifixión agobiada por el dolor, pero inquebrantable en la esperanza. Luego experimentó la alegría de la resurrección, al alba del tercer día, del nuevo día, cuando el Crucificado dejó el sepulcro venciendo para siempre y de modo definitivo el poder del pecado y de la muerte." señaló monseñor Vargas.

El Obispo de Arica encomendó a la Santísima Virgen especialmente a los "pequeños" de nuestra ciudad:  ante todo a los niños, y especialmente a los que están gravemente enfermos; a los muchachos pobres y a los que sufren las consecuencias de situaciones familiares duras!. A las familias contaminadas por el plomo. Vela sobre ellos y haz que sientan, en el afecto y la ayuda de quienes están a su lado, el calor del amor de Dios. A los ancianos solos, a los enfermos, a los inmigrantes que encuentran dificultad para integrarse, a las familias que luchan por mantenerse unidas, y a las personas que no encuentran trabajo o que han perdido un puesto de trabajo indispensable para seguir adelante, a todos aquellos que son víctima de la violencia, del alcohol y las drogas.

Pidió también Monseñor Vargas que nos enseñe a ser solidarios "...con quienes pasan dificultades, a colmar las desigualdades sociales cada vez más grandes; ayúdanos a cultivar un sentido más vivo del bien común, del respeto a lo que es público; impúlsanos a sentir la ciudad de Arica como patrimonio de todos, y a hacer cada uno, con conciencia y empeño, nuestra parte para construir una sociedad más justa y solidaria."

 

"...Sé madre amorosa para nuestros jóvenes, para que tengan el valor de ser "centinelas de la mañana", y da esta virtud a todos los cristianos para que sean alma del mundo en esta época no fácil de la historia..." finalizó monseñor Vargas.

 

 

 

 


  
 

 
06 de diciembre de 2009.


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