Santuario de las Peñas, Livilcar
Programa Santuario Virgen de las Peñas 2018

Ciclo B Reflexión 27º TO (Mc 10,2-16)

07 de octubre 2018

Hermanos

 

Nos encontramos celebrando el domingo, juntamente con la memoria y fiesta de nuestra Señora del Rosario, y muchos de los nuestros se encuentran en el Santuario de las Peñas, no sólo cumpliendo con la “manda” sino con auténtico espíritu de fe en Jesús, que se ve alentado en la experiencia mariana. Deseamos que todos los peregrinos encuentren las gracias y dones que necesitan.

La lectura del evangelio de hoy, trae dos temas complejos, por una parte la constatación que la humanidad de cada uno nos coloca en la predisposición de tender trampas al Señor, ya que nos cuesta comprender la radicalidad de su mensaje, y por otra parte, nos invita a recibirlo a él como se recibe a un niño en medio de la comunidad.

Frente a lo primero, no se puede desconocer que aún redimidos, la debilidad y el pecado marcan nuestras decisiones. La enseñanza sobre el matrimonio y el adulterio, se fundan en la experiencia creacional, donde Dios mismo ha puesto en el corazón de las criaturas la opción de construir lazos personales que se trascienden en el tiempo, que van más allá de lo circunstancial del momento, y esto dado que eso ya prefiguraba cómo iba a ser la forma cómo él mismo sellaría alianza con nosotros, de una vez para siempre. Lo cierto es que no somos dioses y la palabra empeñada, en algunas oportunidades se ve debilitada y se nos hace imposible mantenerla.

Aquí se nos plantea una de las coyunturas más importantes de nuestro ser discípulos: llegar a conocer los planes de Dios, que ciertamente no siempre se nos hace evidentes y claros, lo que nos implica discernimiento y búsqueda sincera.

Lejos de pensar sólo en la inocencia y candidez de un niño, como condiciones de importancia en el Reino, Jesús nos indica un acontecimiento trascendental, en el Reino el más importante es justamente ese que en medio de nosotros no cuenta, al que nuestra sociedad no considera, esos que el desarrollo frío y técnico ignora y deja de lado. En tiempo de Jesús el niño es justamente eso, el que no cuenta, el marginado, nuestra acción de gracias de hoy es para atrevernos a mirar, a través de la vida de aquellos, que hoy son los marginados y los que aún se mantienen ignorados por la sociedad. Es un llamado a la comunidad de creyentes, no podemos desarrollar nuestra acción evangélica dejando de lado a estos pequeños.

 Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica