Domingo 23 de Junio
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.
De la Secuencia: Lo que Cristo hizo en la Cena, mandó que se repartiera en memoria de su amor.

Ciclo B Reflexión 26º TO

30 de septiembre 2018

Hermanos

 

En nuestra comunidades en ocasiones encontramos división, falta de comunión y disputas entre los que la forman, y escuchamos en no pocas oportunidades “… porque no es de los nuestros”, cuando desde diversas modos se hace el bien. Hoy en el evangelio los discípulos trataron de impedir que otro expulsara un demonio, esto está lejos de vivir la comunión, el celo de parte de los discípulos se sigue repitiendo hoy, y esto en vez de ser algo que ayude a vivir más auténticamente la fe, lo que hace es trabajar en línea de contraria.

Cuanto daña la vida personal y comunitaria que sólo la encaminemos con los nuestros, con los que llevan el amén de lo que decimos, de los que se alinean a una orden dejando de lado su juicio crítico y el propio discernimiento, y siguen ciegamente lo que se dice, ya que eso es más cómodo o seguro.

Esto nos ha ido llevando a apagar el juego del bautismo, que en el corazón de muchos hermanos hace surgir iniciativas y acciones que por no ser de los nuestros, se descartan y junto con las ideas también se descarta a las personas que las plantean.

Se considera peligroso “no ser de los nuestros”, ya que ellos cuestionan a los “que son los nuestros”, y surge en la naturaleza del hombre el erigirse como juez, sólo desde el propio criterio. Jesús responde con elocuencia: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros” (Mc 9,39-40). El bien no tiene color, ni ideología ni credo y el creador, Dios Padre se encuentra en cada criatura, por lo mismo, ¿podemos impedir hacer el bien a alguna persona?, más allá de estar o no dentro de alguna estructura comunitaria, cuanto bien nos hace a todos ver, que muchos y desde distintas posiciones hacen el bien a los demás.

Se nos presenta una gran oportunidad en nuestro presente, cómo nos disponemos a acompañar tantas iniciativas y acciones que no han salido de nuestras propias comunidades pero que se convierten en esos grandes círculos que indican las cercanías con el evangelio.

Quien ha sido ungido por el bautismo, tiene que sentirse invitado a compartir su unción con aquellos que desde diversas posiciones anuncian a Jesús y le llevan a los rincones físicos y existenciales de la sociedad.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica