Ciclo A Reflexión 22º TO 03 de septiembre 2017

Ciclo A Reflexión 22º TO

03 de septiembre 2017

 

 

Hermanos

 

El evangelio de esta semana es continuación al que meditábamos la semana pasada, en alguna medida es el que le da pleno sentido. El mesianismo que Pedro reconoce en Jesús no es una cuestión de triunfo, sino que se encuentra asociado a la entrega más radical de su propia persona, es por lo mismo que luego de asegurar que Pedro será pilar de la comunidad, lo que hace Jesús es volver a reiterar el norte de su vida: Jerusalén y lo que allí acontecerá, o sea, el anuncio de la pasión, pasión que se une a los sufrimientos, incomprensiones y muerte con que se encontrará allá, como también a que resucitará al tercer día.

 

Pedro genio y figura siempre que le corresponde referirse a Jesús, con el mismo ímpetu que le confesaba como Mesías, ahora es el que reprende, o sea, se convierte en obstáculo para que el Mesías cumpla con su misión, esto por la sencilla razón de no estar aún convertido del todo, y seguir pensando en un mesianismo más humano y no realmente un mesianismo venido del triunfo de Dios en medio nuestro, el mesianismo que se funda no en las fuerzas y el poder, sino en la larga historia profética que se había ido apagando en Israel, y algo también en nuestros tiempos. Pedro pasara de ser feliz, porque su confesión no era aprendida sino experimentada, se sorprenderá al escuchar: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mt 16,23) Encarnar al mismo Satanás y tomar conciencia que no ha sido aún capaz de pensar como su Maestro, es una lección compleja y no fácil de aceptar, dado que no estaba en juego el afecto que le unía a Jesús.

 

Es fácil seguir al que promete éxitos, pero seguir al que me anuncia pasión y muerte, coloca más de algún cuestionamiento al seguimiento. Jesús nos dirá dos condiciones: renunciar a sí mismo y cargar con la cruz. Para Pedro le resulta en principio incomprensible y para nuestra época no está lejos de ser algo muy difícil de aceptar, si pensamos que ser uno mismo y realizarse es algo que se ha puesto como meta, además en medio de una cultura que se aleja o quiere alejarse del dolor y extender el estado de bienestar lo que más se pueda, escuchar de cruz, o sea, de muerte es un mensaje que no se tolera.

 

Al terminar se agrega el sentido de todo lo anunciado. Nuestra vida no se termina de jugar en el tiempo del reloj, por lo tanto, asegurar la vida sólo para uno mismo ¿qué valor tiene?

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica