Ciclo A Reflexión 32º TO 12 de noviembre 2017

Ciclo A Reflexión 32º TO

12 de noviembre 2017

Hermanos

 

Durante los próximos domingos leeremos el capítulo 25 del evangelio de Mateo, que nos colocan en sintonía con el gran anuncio del reinado del Señor.

 

En esta primera parte, el relato es la parábolas de las jóvenes necias y las prudentes, que haciendo la espera al novio, unas llevan aceite suficiente para sus lámparas y las otras no. La clave de lectura de esta parábola se encuentra hacia el final del texto, donde encontramos escrito “Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora” (Mt 25,13) El discipulado consiste en estar prevenidos, o sea, atentos, dispuestos, preparados, ya que no tenemos la certeza de cuándo llegará el Señor.

 

Esto es interesante ya que hace de nuestro compromiso de fe un acontecimiento que es dinámico, en el que se nos invita a ser protagonistas y no entes pasivos. Nos involucra con todas nuestras potencias al encuentro con el Señor, que llega para invitarnos a pasar al banquete de los justos.

 

Es una diferencia muy grande vivir pasivamente o encontrarse activo y protagonista de la vida. Las necias se quedan en la actitud pasiva, llevaban las lámparas, pero no prevén las responsabilidades de seguir en vela y alumbrando las circunstancias de la vida como si bastase la actitud de estar. Las prudentes cumplen con lo anterior, pero se hacen activas en la espera al llevar aceites de relleno.

 

En nuestra espera de la llegada del reino, nos toca ser como las jóvenes prudentes, llevar aceite de relleno para esa espera, y además, llevar aceite de esperanza para los que nos podamos encontrar. Conocemos la parábola, por lo mismo, ahora podemos compartir esa esperanza con los que se pueden desesperar o desilusionarse de la demora.

 

Con renovado interés preparémonos a la llegada del esposo, ya que cuando él esté con nosotros habrá gozo y fiesta, como la hay en cielo por un pecador que se convierte.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A Reflexión 22º TO 03 de septiembre 2017

Ciclo A Reflexión 22º TO

03 de septiembre 2017

 

 

Hermanos

 

El evangelio de esta semana es continuación al que meditábamos la semana pasada, en alguna medida es el que le da pleno sentido. El mesianismo que Pedro reconoce en Jesús no es una cuestión de triunfo, sino que se encuentra asociado a la entrega más radical de su propia persona, es por lo mismo que luego de asegurar que Pedro será pilar de la comunidad, lo que hace Jesús es volver a reiterar el norte de su vida: Jerusalén y lo que allí acontecerá, o sea, el anuncio de la pasión, pasión que se une a los sufrimientos, incomprensiones y muerte con que se encontrará allá, como también a que resucitará al tercer día.

 

Pedro genio y figura siempre que le corresponde referirse a Jesús, con el mismo ímpetu que le confesaba como Mesías, ahora es el que reprende, o sea, se convierte en obstáculo para que el Mesías cumpla con su misión, esto por la sencilla razón de no estar aún convertido del todo, y seguir pensando en un mesianismo más humano y no realmente un mesianismo venido del triunfo de Dios en medio nuestro, el mesianismo que se funda no en las fuerzas y el poder, sino en la larga historia profética que se había ido apagando en Israel, y algo también en nuestros tiempos. Pedro pasara de ser feliz, porque su confesión no era aprendida sino experimentada, se sorprenderá al escuchar: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mt 16,23) Encarnar al mismo Satanás y tomar conciencia que no ha sido aún capaz de pensar como su Maestro, es una lección compleja y no fácil de aceptar, dado que no estaba en juego el afecto que le unía a Jesús.

 

Es fácil seguir al que promete éxitos, pero seguir al que me anuncia pasión y muerte, coloca más de algún cuestionamiento al seguimiento. Jesús nos dirá dos condiciones: renunciar a sí mismo y cargar con la cruz. Para Pedro le resulta en principio incomprensible y para nuestra época no está lejos de ser algo muy difícil de aceptar, si pensamos que ser uno mismo y realizarse es algo que se ha puesto como meta, además en medio de una cultura que se aleja o quiere alejarse del dolor y extender el estado de bienestar lo que más se pueda, escuchar de cruz, o sea, de muerte es un mensaje que no se tolera.

 

Al terminar se agrega el sentido de todo lo anunciado. Nuestra vida no se termina de jugar en el tiempo del reloj, por lo tanto, asegurar la vida sólo para uno mismo ¿qué valor tiene?

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A 4º Domingo de Adviento 18 de diciembre de 2016

Ciclo A

4º Domingo de Adviento

18 de diciembre de 2016

 

Hermanos:

 

En el momento oportuno, el buen José, experimentará su anunciación. No temas, es lo que él escucha, y nosotros podemos decir que los planes de Dios son fascinantes y nos sorprenden, y acogidos con un corazón bondadoso como el de José, dan frutos que no alcanzamos a comprender plenamente.

 

El dilema al que se enfrenta José es el del honor y del qué dirán. Hoy no ha cambiado mucho, a muchos les sigue pesando ese honor y el qué dirán por lo externo, llegando a tranzar las convicciones más profundas que se han forjado. Por gracia, José escucha y descubre dónde está el verdadero honor, acompañar a María su esposa en la tarea de ser padres del Salvador. Le corresponde colocar el nombre a Jesús, ya que de esa manera se cumple lo prometido.

 

Por la obediencia de José y la disponibilidad de María, la humanidad goza del Emanuel, y Dios se hace cercano, y esa cercanía es salvación y vida para los que le acogen.

 

Que importante vivir estas dos virtudes, obediencia y disponibilidad. Hacerlas nuestras, vivirlas desde la fe, como escucha atenta de la voluntad de Dios e ir acogiendo lo que va insinuando para cada uno, marcará la diferencia de cómo llegamos a la Navidad, y estando ya cerca, no puede ser una más, se nos puede diluir entre “tanto ajetreo y preparaciones”. Es tiempo aún de ir con calma, dejando tiempos a la oración y a la contemplación de un Dios que se hace carne en el niño recostado en el pesebre.

 

Podemos vivir una Navidad diferente sólo si estamos más obedientes y disponibles al encuentro con el Señor, ánimo, eso traerá paz en medio de la prisas que en ocasiones vivimos en estos días.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A Solemnidad de Santa María, Madre de Dios 01 de enero de 2017

Ciclo A

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

01 de enero de 2017

Hermanos

 

Continuamos con la alegría de la navidad, la luz de la estrella que guió a los pastores nos guía hoy a nosotros.

 

Llama la atención que hombres sencillos, vayan con rapidez a verificar lo que escuchaban de parte de los ángeles, eso nos indica la limpieza de corazón que encontramos en ellos, ya que lo que tenían que ir a encontrar, sólo se es capaz de contemplar con un corazón sencillo y limpio. Ver a una mujer recién dada a luz al padre y a la criatura y admirarse, se hace con ojos sin prejuicio y confiados en la verdad recibida.

 

Este domingo la liturgia nos convoca en torno a la maternidad de María, la criatura que trae al mundo la presencia de Dios, que es porfiado en su deseo de amar a la humanidad hasta las últimas consecuencias.

 

Puede ser difícil de comprender cómo la criatura engendra a Dios, pero lo que no es complejo experimentar es el amor apasionado de Dios, que viendo cómo la desobediencia había encaminado a sus criaturas por el sendero del sinsentido, el mismo la sale a buscar, para traerla a su lado nuevamente.

 

María acerca la distancia que nuestro pecado había establecido con Dios, y nos facilita a vivir el misterio de la encarnación, Jesús es uno como nosotros menos en el pecado, he ahí que nada de lo humano es ajeno a Dios.

 

Al comenzar hoy un nuevo año civil, colocamos bajo el amparo de María Madre todo lo que viviremos durante el año 2017, siendo él la oportunidad de manifestar que Dios asume el tiempo y la historia para llevarlas a la plenitud, traer a ellas la paz y el bienestar y reconciliar a los que alejados del Reino peregrinan con tristeza, vuelvan a escuchar que para ellos también es el anuncio de los ángeles.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A 3º Domingo de Adviento 11 de diciembre de 2016

Ciclo A

3º Domingo de Adviento

11 de diciembre de 2016

Hermanos:

 

"¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" (Mt 11,3) esta es la pregunta que se hacía el Bautista desde la cárcel ante lo que escuchaba de Jesús. No le había bastado el encuentro en el Jordán, por lo mismo, manda a consultar, y la respuesta de Jesús sorprendió y sorprende hoy también. Usando las palabras del profeta nos expone su misión, misión que no es expresión de un programa, sino las obras concretas que se estaban obrando, y que no han dejado de ser obradas por parte del Señor hasta nuestros días.

 

Jesús responderá, a través, del cumplimiento de los anhelos que el pueblo de Israel tenía como consecuencia de la fe en Yavé y en la alianza que se había sellado. Lo prometido se cumple, y ya no hay que esperar a otro. Manda a los discípulos del Bautista con la tarea de dar testimonio de lo que oyen y ven, de este modo hoy también nosotros estamos llamados a dar ese mismo testimonio. Lo que vemos y oímos es lo que tenemos que contar, para que quien aún no ha escuchado y visto, o le cuesta reconocer la grandeza del Señor que toma parte en la historia, para continuar haciendo las obras que devuelven al hombre su dignidad.

 

¡Cuánto le hace falta a nuestro tiempo que se siga escuchando este testimonio! ¡Cuánta dignidad aún por devolver!

 

Adviento es justamente la oportunidad que tenemos los discípulos, de ser mensajeros de esa Buena Noticia, avivadores de la esperanza que en el pesebre estamos llamados a reconocer. Porque el pesebre no es grandeza, ni lujo ni luces, el pesebre es humanidad frágil, olvidada ayer y hoy, y al mismo tiempo es experiencia de la memoria de Dios que no nos deja ir de espaldas a él, donde se compromete y comienza a dar lo mismos pasos que esa humanidad a la que lo poderosos usan y olvidan, esa humanidad él no la deja ni olvida, la levanta sobre sí hasta la vida eterna.

 

Una pregunta surge: ¿cómo es el pesebre que prepara hoy? Hay tiempo para vivir un adviento con profundo sentido de espera y gratitud por el esperado.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

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