Ciclo A Solemnidad de la Ascensión del Señor 28 de mayo de 2017

Ciclo A Solemnidad de la Ascensión del Señor

28 de mayo de 2017

Hermanos

 

Nos encontramos celebrando la solemnidad de la Ascensión del Señor, acontecimiento litúrgico que marca la última oportunidad que los discípulos compartieron con la persona del Resucitado, ya que el asciende a lo alto del cielo, marcando el inicio de una presencia suya diferente, ahora su presencia será por medio del testimonio de la Iglesia y de su Espíritu en ella.

 

Hay experiencias religiosas tan potentes, que hacen que nos quedemos mirando al cielo como nos lo recuerda los Hechos de los Apóstoles. Nuestro corazón anhela la unión con el creador, por lo mismo, no es difícil de entender que cuando nos ha tocado en lo profundo de nuestra vida su presencia, nos inclinemos a un querer permanecer en esa condición. Estar en presencia de lo divino nos deja absortos y como fuera del tiempo y espacio que habitualmente habitamos, por lo mismo suenan tan actuales estas palabras: "Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir"(Hch 1,11)

 

El Señor vendrá esa es en definitiva la única verdad que hay que contemplar, ya que él mismo al despedirse luego del mandato misionero afirma “yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28,20)

 

Ese que vemos subir a lo alto es el que está hasta el fin. De alguna manera muy misteriosa ha comenzado nuestro tiempo, en el que los que le conocemos vayamos a cumplir su mandato de hacer que de todos los pueblos nuevos testigos, que dejándose animar por los dones del Espíritu vayan transformado esta historia en historia de salvación, para que las obras que él inspira sean fuente de vida eterna.

 

Les invito a vivir una fe comprometida, que no meta de lleno en el mundo, para que le podamos comunicar la fuerza del evangelio que hemos recibido como herencia, pero sin olvidar nunca que nuestra meta está allá junto al que hoy vemos ascender.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A Solemnidad de Santa María, Madre de Dios 01 de enero de 2017

Ciclo A

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

01 de enero de 2017

Hermanos

 

Continuamos con la alegría de la navidad, la luz de la estrella que guió a los pastores nos guía hoy a nosotros.

 

Llama la atención que hombres sencillos, vayan con rapidez a verificar lo que escuchaban de parte de los ángeles, eso nos indica la limpieza de corazón que encontramos en ellos, ya que lo que tenían que ir a encontrar, sólo se es capaz de contemplar con un corazón sencillo y limpio. Ver a una mujer recién dada a luz al padre y a la criatura y admirarse, se hace con ojos sin prejuicio y confiados en la verdad recibida.

 

Este domingo la liturgia nos convoca en torno a la maternidad de María, la criatura que trae al mundo la presencia de Dios, que es porfiado en su deseo de amar a la humanidad hasta las últimas consecuencias.

 

Puede ser difícil de comprender cómo la criatura engendra a Dios, pero lo que no es complejo experimentar es el amor apasionado de Dios, que viendo cómo la desobediencia había encaminado a sus criaturas por el sendero del sinsentido, el mismo la sale a buscar, para traerla a su lado nuevamente.

 

María acerca la distancia que nuestro pecado había establecido con Dios, y nos facilita a vivir el misterio de la encarnación, Jesús es uno como nosotros menos en el pecado, he ahí que nada de lo humano es ajeno a Dios.

 

Al comenzar hoy un nuevo año civil, colocamos bajo el amparo de María Madre todo lo que viviremos durante el año 2017, siendo él la oportunidad de manifestar que Dios asume el tiempo y la historia para llevarlas a la plenitud, traer a ellas la paz y el bienestar y reconciliar a los que alejados del Reino peregrinan con tristeza, vuelvan a escuchar que para ellos también es el anuncio de los ángeles.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A 3º Domingo de Adviento 11 de diciembre de 2016

Ciclo A

3º Domingo de Adviento

11 de diciembre de 2016

Hermanos:

 

"¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?" (Mt 11,3) esta es la pregunta que se hacía el Bautista desde la cárcel ante lo que escuchaba de Jesús. No le había bastado el encuentro en el Jordán, por lo mismo, manda a consultar, y la respuesta de Jesús sorprendió y sorprende hoy también. Usando las palabras del profeta nos expone su misión, misión que no es expresión de un programa, sino las obras concretas que se estaban obrando, y que no han dejado de ser obradas por parte del Señor hasta nuestros días.

 

Jesús responderá, a través, del cumplimiento de los anhelos que el pueblo de Israel tenía como consecuencia de la fe en Yavé y en la alianza que se había sellado. Lo prometido se cumple, y ya no hay que esperar a otro. Manda a los discípulos del Bautista con la tarea de dar testimonio de lo que oyen y ven, de este modo hoy también nosotros estamos llamados a dar ese mismo testimonio. Lo que vemos y oímos es lo que tenemos que contar, para que quien aún no ha escuchado y visto, o le cuesta reconocer la grandeza del Señor que toma parte en la historia, para continuar haciendo las obras que devuelven al hombre su dignidad.

 

¡Cuánto le hace falta a nuestro tiempo que se siga escuchando este testimonio! ¡Cuánta dignidad aún por devolver!

 

Adviento es justamente la oportunidad que tenemos los discípulos, de ser mensajeros de esa Buena Noticia, avivadores de la esperanza que en el pesebre estamos llamados a reconocer. Porque el pesebre no es grandeza, ni lujo ni luces, el pesebre es humanidad frágil, olvidada ayer y hoy, y al mismo tiempo es experiencia de la memoria de Dios que no nos deja ir de espaldas a él, donde se compromete y comienza a dar lo mismos pasos que esa humanidad a la que lo poderosos usan y olvidan, esa humanidad él no la deja ni olvida, la levanta sobre sí hasta la vida eterna.

 

Una pregunta surge: ¿cómo es el pesebre que prepara hoy? Hay tiempo para vivir un adviento con profundo sentido de espera y gratitud por el esperado.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A 4º Domingo de Adviento 18 de diciembre de 2016

Ciclo A

4º Domingo de Adviento

18 de diciembre de 2016

 

Hermanos:

 

En el momento oportuno, el buen José, experimentará su anunciación. No temas, es lo que él escucha, y nosotros podemos decir que los planes de Dios son fascinantes y nos sorprenden, y acogidos con un corazón bondadoso como el de José, dan frutos que no alcanzamos a comprender plenamente.

 

El dilema al que se enfrenta José es el del honor y del qué dirán. Hoy no ha cambiado mucho, a muchos les sigue pesando ese honor y el qué dirán por lo externo, llegando a tranzar las convicciones más profundas que se han forjado. Por gracia, José escucha y descubre dónde está el verdadero honor, acompañar a María su esposa en la tarea de ser padres del Salvador. Le corresponde colocar el nombre a Jesús, ya que de esa manera se cumple lo prometido.

 

Por la obediencia de José y la disponibilidad de María, la humanidad goza del Emanuel, y Dios se hace cercano, y esa cercanía es salvación y vida para los que le acogen.

 

Que importante vivir estas dos virtudes, obediencia y disponibilidad. Hacerlas nuestras, vivirlas desde la fe, como escucha atenta de la voluntad de Dios e ir acogiendo lo que va insinuando para cada uno, marcará la diferencia de cómo llegamos a la Navidad, y estando ya cerca, no puede ser una más, se nos puede diluir entre “tanto ajetreo y preparaciones”. Es tiempo aún de ir con calma, dejando tiempos a la oración y a la contemplación de un Dios que se hace carne en el niño recostado en el pesebre.

 

Podemos vivir una Navidad diferente sólo si estamos más obedientes y disponibles al encuentro con el Señor, ánimo, eso traerá paz en medio de la prisas que en ocasiones vivimos en estos días.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

Ciclo A 2º Domingo de Adviento 04 de diciembre de 2016

Ciclo A

2º Domingo de Adviento

04 de diciembre de 2016

Hermanos:

 

"Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. (Mt 3,2-3)

 

Nos encontramos en el segundo domingo de adviento, el evangelio nos regala un imperativo, conviértanse y también una razón para hacerlo el Reino está cerca. En nuestra experiencia de acercarnos a la navidad, se nos insta a llegar a ella con un corazón convertido, que se ha preparado como se preparan los caminos cuando alguien importante va a llegar a nuestras ciudades. Jesús que llega en su humanidad necesita que tengamos el corazón expedido para que pueda colocar su pesebre en medio de nuestra comunidad, familia y en la vida de cada uno. Ya que como lo recuerda el mismo Bautista, no basta con que cada uno de nosotros diga que ya está bautizado o que es miembro de la Iglesia, ya que puede ser una vana ilusión, de creernos ya del todo convertidos, y ese es el mejor terreno para dejar espacio al príncipe de las tinieblas para enturbiar la llegada del Salvador.

 

Este imperativo y razón que explicábamos arriba, lo tomará Jesús mismo cuando comienza su misión, ya que él es el que está cerca, y lo ha querido estar de tal manera que experimentará el despojo de todo privilegio y tomará nuestra misma naturaleza, para hacer más cercana nuestra experiencia de él. Nos preparamos para reconocerlo en la fragilidad, en la carencia de poder que tenemos en la condición de pecado. Nos disponemos a recibirlo porque él nos viene a visitar, para levantar la esperanza y animar nuestra entrega.

 

¡Qué hermoso saber que una voz grita en el desierto!, ese que contemplamos cuando abandonamos los límites de la ciudad o cuando subimos un poco por los valles, en ese desierto nos habla el Señor, nos invita a ser cuidadosos de la naturaleza, respetuosos de la ecología, donde se ha manifestado como creador. También en ese desierto tenemos cada uno de los que le confesamos como nuestro Señor un anuncio que gritar, para que todos los escuchen. El viene una y otra vez, sin distinción ni cansancios a traer vida, a animar al decaído y a perdonar y curar los corazones con el fuego de su Espíritu.

 

Y como dice el canto: CANTEN CON GOZO, CON ILUSIÓN YA SE ACERCA EL SEÑOR. Les anunciamos el gozo de Adviento, Con la segunda llama ardiendo. Dios Padre en su gloria nos muestra su amor, abre tu alma a Jesús, Salvador.

 

Que el Señor les cuide y bendiga.

 

+ Moisés C. Atisha Contreras

Obispo de San Marcos de Arica

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