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TE DEUM
ANIVERSARIO
FUNDACIÓN DE
SAN MARCOS DE ARICA
Con
la presencia de las autoridades regionales y comunales, encabezados por la
Sra. Intendenta de la Primera Región, y la participación del Obispo de
Iquique Mons. Marco Ordenes y el Clero de la diócesis, el Obispo de Arica
Monseñor Héctor Vargas presidió el Te Deum con el que la ciudad celebró los
466 años de su fundación, en la fiesta de su Santo Patrono San Marcos. La
celebración se desarrollo en el templo catedral ocasión en que Mons. Vargas,
entregó en su homilía un mensaje a la ciudad y sus autoridades.
Luego
de hacer un rápido paso por la historia de la ciudad, monseñor manifestó ante
el nacimiento de la nueva Región Arica-Parinacota "nuestra
querida ciudad se encuentra expectante ante las grandes proyecciones y
desafíos de ser cabecera de una nueva Región.
En
el momento en que muchas políticas y estrategias comenzarán a diseñarse,
quisiéramos hacer un solemne llamado, a que en el corazón de nuestros líderes
y de toda planificación, por sobre todas las cosas se busque salvaguardar el
bien común." y que este "deriva
en primer lugar de la dignidad e igualdad de todas las personas, al que debe
referirse todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido"
La responsabilidad de todos
por el bien común
Monseñor
Vargas llamó a todos a velar por este bien "El bien común es un deber de
todos los miembros de la sociedad: ninguno está exento de colaborar, según
las propias capacidades, en su consecución y desarrollo. El bien común exige
ser servicio plenamente, no según visiones reductivas subordinadas a las
ventajas que cada uno puede obtener, sino en base a una lógica que asume en
toda su amplitud la correlativa responsabilidad. El bien común corresponde a
las inclinaciones más elevadas del hombre, pero es un bien arduo de
alcanzar, porque exige la capacidad, y la búsqueda constante del bien de los
demás como si fuese el propio."
Las tareas de la comunidad
política
Dirigiéndose
a las autoridades políticas manifestó "el bien común es la razón de ser
de la autoridad política. El Estado, en efecto, debe garantizar cohesión,
unidad y organización de la sociedad civil de la que es expresión, de modo
que pueda lograr el bien común con la contribución de todos los
ciudadanos... El fin de la vida social es el bien común históricamente
realizable."
es necesario recordar que el bien
común de la sociedad tiene valor sólo en relación al logro de los fines
últimos de la persona y al bien común de toda la creación. Dios es el fin
último de todas sus criaturas y por ningún motivo puede privarse al bien
común de su dimensión trascendente, que excede, y al mismo tiempo, da
cumplimiento a la dimensión histórica. Nuestra historia –el esfuerzo
personal y colectivo para iluminar la condición humana- comienza y culmina
en Jesús: gracias a Él, por medio de Él y en vista de Él, toda realidad,
incluida la sociedad humana, puede ser conducida a su bien supremo, a su
cumplimiento."
Monseñor Vargas llamó a "invertir
ante todo en el alma de Arica, se trata de comenzar por elaborar políticas
que defiendan , fortalezcan y promuevan lo que es la base de una sociedad
sana, gozosa y justa, comenzando por la familia."
Finalmente, el Obispo de Arica
planteó los anhelos de la iglesia y su comunidad:
"Ante la idolatría de los bienes
terrenos, anhelamos una ciudad donde la vida en Dios sea el valor supremo.
Ante el individualismo, anhelamos una
ciudad que nos convoque a vivir y caminar juntos.
Ante el fenómeno de la exclusión,
anhelamos una ciudad que defienda lo derechos de los débiles y la vida digna
de todo ser humano.
Ante tantos signos de muerte,
anhelamos para nuestra ciudad la capacidad de hacer estallar la vida.
Ante el subjetivismo hedonista
creciente, anhelamos una ciudad que promueva instancias y espacios que
permitan comprender, educar y comprometer la vida como un servicio a los
demás."

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