Diócesis San Marcos de Arica

 

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Acerca de las noticias amenazantes acerca de profecías

Por estos días circulan noticias amenazantes acerca de profecías que anuncian el fin del mundo o catástrofes por un supuesto secreto de la Virgen de Fátima y en relación con una serie de coincidencias relacionadas con el número "6".

Ante ello es importante recordar cuanto aseguran las Sagradas Escrituras, en Particular los Evangelios. Jesucristo el Señor es clarísimo al afirmar que respecto del fin del mundo nadie sabrá ni el día ni la hora. Por otra parte, en la misma Palabra de Dios el mismo Señor se encarga de afirmar que Él no ha venido para condenar el mundo, sino para que el mundo se salve por medio de Él. Y es por ello que continúa en otro pasaje declarando que El ha venido a su vez para que todos tengan vida y vida en abundancia. En efecto, toda la historia de la fe cristiana, no es otra cosa que una exigente, profunda y gozosa experiencia de salvación por un designio amoroso del Padre Dios.

Tanto ha amado Dios al mundo, afirman las Escrituras, que envió a su propio Hijo y lo entregó en sacrificio para que todos los hombres, sin excepción, tengan vida en Él. Por lo tanto, seria un contrasentido incomprensible que quién ha librado una batalla formidable para librar al ser humano y al mundo de sus grandes enemigos como son el pecado y su consecuencia la muerte, ahora aparezca armando todo plan malévolo para acabar con su obra más maravillosa como es la vida del hombre.

Por otra parte, Cristo Resucitado una vez vuelto al Padre nos envío a su Santo Espíritu de Amor. Es El quién conduce a través de designios inescrutables la historia hasta que ella alcance su auténtico objetivo y así llegue a su plenitud. Y la plenitud de la historia llegará según afirma la Palabra de Dios, cuando Jesucristo sea todo en todos, es decir, cuando en El sea restaurada plenamente la fraternidad universal de todos en su amor.

Por lo tanto el fin de la historia no está relacionada con una catástrofe caracterizada por dolores y sufrimientos inmensos de la humanidad, sino por el gozo y la dicha del amor realizado en Cristo. Luego, la plenitud de los tiempos será más bien una Feliz Noticia, una auténtica fiesta.

Es por ello, que cuando se acercaba el año 2000 y entonces muchos profetas de desgracias, sectas y algunas denominaciones religiosas,  anunciaban el fin y la destrucción de todo, el querido Papa Juan Pablo II llamaba en cambio a una fiesta universal proclamando el Jubileo del inicio del Tercer Milenio, para comenzar llenos
de fe, de esperanza, esta nueva etapa, y más aún, llamando a todos a comprometerse a fondo con la historia que tocará vivir para que ojalá ésta cada vez más, marche según el querer de Dios y el bien de dignidad de todos los seres humanos.


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