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Obispos concluyen Asamblea
Plenaria con llamado a tratar temas urgentes para el País
Al concluir la 91ª Asamblea Plenaria, el Episcopado chileno estableció al
menos cuatro ámbitos que considera urgente que el país siga desarrollando:
el compromiso con el auténtico humanismo integral, la situación del mundo
agrícola, el desafío de los pueblos originarios y la construcción de un
país en paz y justicia.
Con un llamado al país a mirar el futuro sin temor ni desconfianzas
definitivas y a enfrentar algunos ámbitos urgentes del país, los Obispos
católicos de Chile concluyeron su 91ª Asamblea Plenaria. Afirmaron que
“por muy complejos que sean los desafíos de la historia, nunca superarán
al bien que estamos llamados a realizar, y menos opacar la hermosura de la
vida”.
Tras la reunión de cinco días en Punta de Tralca, a la que asistieron
todos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, su presidente y su
secretario general, monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua, y
monseñor Cristián Contreras, obispo auxiliar de Santiago, ofrecieron una
conferencia de prensa.
En ella dieron lectura a la declaración “Vida nueva en Cristo”, aprobada
por los más de 30 obispos asistentes, en la que dijeron que el desafío
prioritario de superar la pobreza es más realizable ahora dados los
progresos del país, tarea que “debemos asumir como sociedad toda”.
Señalaron cuatro ámbitos que consideraron urgentes de desarrollar: un
compromiso por un auténtico humanismo integral, la situación del mundo
agrícola, el desafío de los pueblos originarios y la construcción de un
país en la paz y la justicia.
Para
el progreso humano y social reafirmaron tres principios señalados por el
Papa Benedicto XVI, diciendo que son “intransables”: la protección de la
vida humana en todas sus fases desde la concepción hasta la muerte
natural; el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la
familia fundada en la unión matrimonial entre un hombre y una mujer; y la
protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.
Respecto de la situación agrícola señalaron que tenían “serias
interrogantes sobre el futuro” debido a la competencia desleal que
enfrentan los productores chilenos por los subsidios existentes en otras
economías. Destacaron el debilitamiento de los pequeños agricultores y de
los campesinos, la precariedad de los temporeros, la incapacidad de
asociación y la excesiva concentración de la propiedad de la tierra.
Considerando que aún existe una seria deuda con los pueblos originarios,
señalaron dos aspectos que deben ser abordados conjuntamente: el respeto a
sus legítimas tradiciones y el apoyo a su integración en la vida nacional.
Y afirmaron que sus derechos deben ser tutelados oportunamente.
Ante “el sentimiento de inseguridad que se ha venido instalando en la
familia chilena” hicieron un llamado para que las iniciativas de seguridad
pública sean ampliamente debatidas, considerando que en los ámbitos de la
familia, la educación y el trabajo se encuentran las verdaderas causas de
las conductas que generan ese sentimiento. Llamaron a “crear las
condiciones para pasar del miedo a la preocupación por el prójimo”.
Su
mirada sobre los diversos aspectos de la realidad nacional fue inspirada
en las reflexiones sobre la vida nueva en Cristo, tema central de la
Asamblea. En la oportunidad, además de los temas habituales
administrativos y de gobierno pastoral, los Obispos analizaron los 50 años
de vida de Caritas Chile y resolvieron sus líneas orientadoras hacia el
futuro.
La Asamblea concluyó con una Misa en la que fueron invitados a participar
todos aquellos Obispos de Chile que se encuentran jubilados. Asistieron
José Manuel Santos, Bernardino Piñera, Javier Prado, Sergio Contreras y
Orozimbo Fuenzalida.
Declaración pública de los Obispos de la CECh
Crónica de la 91ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile
Fuente: Prensa Cech
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