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Celebración de natalicio de Santa
Teresita
Con la santa Eucaristía se celebrará el 107 natalicio de Santa Teresa
de Jesús de Los Andes.
SANTA TERESA DE JESÚS "DE LOS ANDES" (Juanita Fernández Solar) es la
primera chilena y la primera Carmelita americana que ha alcanzado el
honor de los altares. Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900,
en el seno de una familia acomodada muy cristiana. Sus padres fueron
Miguel Fernández y Lucía Solar.
El párroco de San Miguel de Azapa invita a los fieles a congregarse en
el Santuario de Santa Teresita, ubicado en el sector "Las Maitas" del
Valle de Azapa, y celebrar con la misa el nacimiento de Juanita
Fernández Solar.
Santa Teresa de Los Andes desde su niñez vivió una intensa vida mariana
la que fue uno de los cimientos fuertes de su vida espiritual. El
conocimiento y amor de la Madre de Dios vivificó y sostuvo todos los
momentos de su camino en el seguimiento de Cristo.
Hizo sus estudios en el colegio del Sagrado Corazón (1907 -
1918). Profundamente afectiva, se creía incapaz de vivir separada de los
suyos. Sin embargo, asumió generosamente la prueba de estudiar en
régimen de internado los tres últimos cursos, como entrenamiento para la
separación definitiva, que consumaría el 7 de mayo de 1919, ingresando
en las Carmelitas Descalzas de Los Andes.
A los 14 años el Señor le habló diciéndole que quería su corazón
sólo para Él, dándole también la vocación al carmelo. Dentro de su
preparación está la lectura de santos carmelitas y la correspondencia
con la Priora de Los Andes. A los 17 años expone su ideal carmelita
"sufrir y orar" y con ardor defiende su vida contemplativa, que el mundo
"tacha de inútil". Le ilusiona saber que su sacrificio servirá para
mejorar y purificar al mundo.
Como Carmelita se llamó Teresa de Jesús, no alcanzando a vivir ni
un año entero en el convento. Murió el 12 de abril de 1920. Las
religiosas aseguraban que había entrado ya santa. De modo que, en tan
corto tiempo, pudo consumar la carrera a la santidad que había iniciado
muy en serio mucho antes de su primera comunión.
"Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca", decía. Y su
ilusión y su constante empeño fue asemejarse a El, configurarse con
Cristo.
Por eso, deseando llegar a ser una excelente copia suya, vivió
decidida a ir hasta el fin del mundo atravesando el fuego si hubiera
sido preciso para serle fiel.
Estaba siempre dispuesta a servir y a sacrificarse por los demás,
sobre todo por alegría y felicidad, para hacer amable y atractiva la
virtud.
Su vida fue enteramente normal y equilibrada. Alcanzó una
envidiable madurez integrando en la más armoniosa síntesis lo divino y
lo humano: oración, estudios, deberes hogareños... y deporte, al que era
aficionadísima, destacando en la natación y en la equitación.
Como joven bellísima, simpática, deportista, alegre, equilibrada,
servicial y responsable, Teresa de Los Andes está en inmejorables
condiciones para arrastrar a la juventud en pos de Cristo, y para
recordarnos a todos que es preciso cumplir el programa evangélico del
amor para realizarnos como personas.
Por su intercesión está derramando el Señor una copiosa lluvia de
gracias y favores de toda especie y atrayendo hacia Sí a innumerables
hijos pródigos. Su santuario, visitado por más de cien mil peregrinos
cada mes, se ha convertido en el centro espiritual de Chile.
Así Teresa de Los Andes viene cumpliendo la misión que ya le
fuera reconocida poco después de su muerte: despertar hambre y sed de
Dios en nuestro mundo materializado.
Beatificada por Juan Pablo II en Santiago de Chile el 3 de abril
de 1987, ha sido solemnemente canonizada por el mismo Sumo Pontífice en
Roma el 21 de marzo de 1993. |