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Estimados hermanos y hermanas:
Ante todo, quiero agradecer la invitación que me han hecho llegar para
acompañarlos en la celebración de la Santa Misa, de este día Domingo.
Debido a mis compromisos pastorales en el
Valle de Azapa, del cual soy su Párroco, no
podré acompañarlos en persona. Sin embargo,
esta mañana, durante la celebración de la Santa Misa,
en el Santuario de Santa Teresa de los Andes,
en Las Maitas, los tendré muy presente en mi
plegaria.
Reciban mi saludo, mi cariño, y mi
agradecimiento, por la labor que prestan en
bien de los más necesitados, con este
mensaje que les hago llegar:
MENSAJE DEL VICARIO
PASTORAL DE ARICA AL VOCAE
El Voluntariado Católico
de Acompañamiento Espiritual (VOCAE), es la
expresión más clara de lo que significa
ejercer el amor al prójimo.
La palabra “voluntariado” se ha abierto paso
en nuestro vocabulario cristiano, de manera
muy fuerte. Parecería que
“voluntariado” es un sinónimo de la
acción pastoral, apostólica, o de las obras de
misericordia, pero tiene la virtud de ser un
vocablo mucho mas profundo aun. En realidad
“Voluntario” es aquella persona que dedica
parte de su tiempo, de una manera continuada y
desinteresada a una actividad a favor de los
demás.
En
la Iglesia cada uno tenemos
nuestro propio carisma. Para mi uno de los mas
venerables es el de atender a los enfermos. Y
no se trata de ir a la cabecera con un
discurso preparado ni con la ilusión
predeterminada de envolver en cariño y
agasajos al paciente en una
visita esporádica. Es preciso la continuidad;
es necesario asistirle en lo que él quiera;
unas veces será simplemente escucharle; otras,
prestarle algún servicio; con frecuencia,
animarle y consolarle; o simplemente estar
junto a él sin decir nada.
¡El VOCAE! Es una forma
de ejercer el amor al prójimo, la verdadera
caridad del Buen Samaritano; es un modo
sencillo, pero a veces heroico, de mostrar
solidaridad con quien necesita nuestra ayuda.
Cumplen los miembros de este voluntariado
literalmente el Evangelio; y escucharan la voz
de Jesús en el ultimo día que les dirá:
“Vengan a mi benditos de mi Padre, porque
estuve enfermo y me visitasteis”.
Queridos hermanos y
hermanas, en el fondo de nuestro corazón
cristiano ha de estar siempre el deseo de
evangelizar como Jesús: aliviar, comprender,
consolar y anunciar la Palabra de manera clara cuando
llegue el caso. Nosotros, por más que muchos
subrayen el carácter “laico” que debería tener
el voluntario, nunca podemos prescindir de
nuestra misión. Y el católico visitador de
enfermos sabrá elegir el momento oportuno para
que el paciente pueda entrar en contacto con
el mundo de la fe. Y jamás olvidara que un
consejo atinado y oportuno puede suponer para
muchos la salvación eterna
de su alma.
Los miembros del VOCAE no
se preguntan por qué han de ofrecerse como
voluntarios, sino más bien cuándo, dónde y
cómo pueden servir. Dedicados y valientes,
son importantes colaboradores en la
construcción de un mundo mejor, más justo, más
seguro, y más solidario.
Que Dios y la Santísima Virgen
María, bendigan sus vidas y sus servicios en
bien de los mas necesitados.
PADRE FICO
VICARIO PASTORAL DE ARICA
30 de mayo de 2010
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