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El profundo dolor en que nos ha sumergido tu temprana pascua
querido hijo, nos atraiga nuevas bendiciones y gracias
abundantes del cielo para un futuro de esperanza...señaló
Monseñor Vargas
Innumerables fueron las muestras de cariño y agradecimiento
que los ariqueños entregaron a la inmensa labor pastoral del
Padre Guillermo Contador Abraham en la misa de exequias con
que la Iglesia de Arica, despidió a su joven sacerdote. La
congoja era consolada solo con la certeza del cumplimiento de
la promesa del Señor a los hombres justos.
La celebración fue presidida por el Obispo de Arica, Monseñor
Héctor Vargas Bastidas, SDB y concelebrada por el Obispo de
Iquique Monseñor Marco Ordenes, participando también todo el
clero local y sacerdotes de las Arquidiócesis de Antofagasta y
Tacna.
Mons. Vargas pronunció su homilía visiblemente emocionado,
manifestando su agradecimiento por "...compartir todos juntos
los dolores, angustias, esperanzas y fe"..."les hablo con un
corazón de padre, que como todo padre siente inmensamente la
partida de un hijo." señaló.
Don Héctor recorrió la vida del Padre Memo, desde su
nacimiento en Tocopilla en 1966, su arribo a Arica tres años
después y el nacimiento en su niñez de su amor profundo al
Señor, incentivado por su madre que lo llenó de Dios y de la
Iglesia.
Recordó el Obispo de Arica, que el Padre Memo recibió el
sacramento del confirmación en la parroquia Las Peñas,
participando luego en el trabajo misionero en los pueblos del
interior y en el Grupo Vocacional.
Monseñor Vargas compartió aspectos de la vida del seminario
del Padre Contador señalando que "...Ante la
cercanía de su ordenación sacerdotal celebrada el 30 de julio
de 1992 escribía a su obispo “Esta petición la hago libre y
consciente, para dedicarme perpetuamente al
ejercicio sacerdotal, se que esta petición me lleva a la
consagración definitiva a la iglesia inserto en
el Clero de Arica, todo esto en plena comunión con
Cristo por medio de la oración que es y debe ser mi alimento
diario para entregarme al pueblo de Dios que peregrina en la
tierra” y continuaba “ … por amor al Reino de Dios opto por la
vida célibe que con la ayuda del Espíritu Santo podre alabar a
dios con mi testimonio y ejemplo, como sacerdote anhelo ser lo
que la iglesia me pida, celebrar los misterios de Cristo,
santificar al pueblo de Dios, enseñar una fe recta en
Jesucristo el Señor, que Cristo Sumo y Eterno Sacerdote habite
para siempre en este pobre siervo inútil para la salvación de
mis hermanos”.
El recuerdo de su labor sacerdotal lo reflejó Mons. Vargas en
su trabajo como párroco de San Esteban, La Resurrección del
Señor "...en donde desarrollo una fructífera
labor fundacional, construcción y consolidación de esas
comunidades hasta que asumió como párroco de Nuestra Señora
del Rosario de Las peñas, paralelamente animó como asesor
religioso movimientos eclesiales, y en modo particular grupos
de la espiritualidad franciscana, desde hace diez años se
desempeñaba como Vicario Pastoral de la diócesis y como
miembro del Consejo de Gobierno de la misma, como delegado de
la pastoral del Colegio San Marcos y desde hace doce años como
capellán de la armada con el fin de atender las necesidades
pastorales del personal naval de nuestra ciudad...Este año
había asumido la rectoría del santuario de las peñas en
Livilcar"
"...un hombre bueno, justo, alegre, trabajador, sencillo y con
un millón de amigos, por un sacerdote que a semejanza de
Jesucristo pasó por esta vida haciendo el bien a tantos, por
un pastor que lleno de un inmenso amor a María Santísima, se
volcó al servicio de las personas" señalo el Obispo de Arica.
cuantos le conocieron y trabajaron a su lado, dan testimonio
de un hombre que gastó y desgastó su vida pensando
exclusivamente en el bien de las personas y comunidades
a él encomendadas, buscando la forma de vencer al mal
con la fuerza del bien, sentenció Mons. Vargas.
El Obispo de Arica señaló además que "...La repentina e
inesperada partida de este buen y joven sacerdote, partida que
nos sumerge en el desconcierto y el olor, nos plantea una vez
más el misterio de la muerte y la vida eterna"... "El
profundo dolor en que nos ha sumergido tu temprana pascua
querido hijo, nos atraiga nuevas bendiciones y gracias
abundantes del cielo para un futuro de esperanza, que como el
grano de trigo que se deposita en la tierra tu ofrenda de tu
vida sea semilla de nuevas y santas vocaciones sacerdotales,
indicó Mons. Vargas
Finalizada la eucaristía los sacerdotes cargaron el féretro
hasta la carroza que lo trasladó a la ciudad de Iquique, donde
se efectuó la sepultación a solicitud de la familia del P.
Memo.
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