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Fundación Altiplano
realizó investigación y construcción
Nuevo retablo en Parroquia San Miguel en
Azapa

Un documento del siglo XIX menciona la existencia de un retablo en
la iglesia San Miguel de Azapa, la recreación fue bendecida en el
templo parroquial |
Texto, Soledad Villagrán
Varela
La historia cuenta que
el templo parroquial de San Miguel de Azapa ha
sido testigo de una importante devoción
multicultural, incluso se cree tuvo
protagonismo en los primeros tiempos de la
ocupación española, pero es sólo en 1617 que
Vásquez de Espinoza menciona su existencia. De
seguro que en esa época ya cobijaba el fervor
religioso de los conquistadores, sumado al que
acarreó la evangelización de indígenas y de la
población afro descendiente que allí se asentó
como mano de obra esclava para los cultivos
también foráneos de cítricos, vid y olivo.
Su retablo llamará la
atención de un visitador pastoral en 1860. "En
dicha iglesia hay un Altar Mayor de madera
dorado, con tabernáculo y dos puertas, con
tres nichos, en el general se haya colocada la
imagen de San Miguel Arcángel patrono del
pueblo, el nicho del lado del Evangelio tiene
imagen y el nicho del lado de la epístola
también". Es este testimonio el que motivó la
historia de reconstrucción del retablo
original del que no hay pistas de su destino,
y que la Fundación Altiplano recreó con fondos
regionales de cultura. Según explica Magdalena
Pereira, historiadora de esa entidad, hubo
muchos retablos labrados en madera y dorados,
pero son sólo dos los que confeccionados en el
siglo XVIII, quedan en pie en iglesias
parroquiales: el de la iglesia de La Compañía
en Graneros y el de la remota iglesia de San
Bartolomé de Livílcar, que está
aproximadamente a 100 km al sureste de Arica.
Fue ése el que sirvió de modelo al tallador
ecuatoriano Telmo Sarauz, quien dio forma al
monumental retablo que hoy se luce a pasos de
La Moneda.
Sarauz, nacido hace 51
años en San Antonio de Ibarra, "la cuna de los
artistas del Ecuador" –en sus palabras–,
demoró casi un año en realizar en Arica la
obra en la que volcó toda su experticia en
este oficio que aprendió mirando a su hermano
mayor en un taller en Quito.
Su diseño fue aprobado
por el historiador Fernando Guzmán y por el
padre OSB Gabriel Guarda, quien desde un
principio postuló la idea "de darle libertad
al artesano, tal como en La Colonia". Sarauz
reflejó en su creación el estilo barroco
andino colonial e incorporó imágenes claves de
la región, como ramas de olivo y picaflores,
graciosos y pequeñísimos habitantes del valle
de Azapa. Además, siguiendo la tradición de
los templos de agregar imágenes de sus
patronos, sumó los atributos de San Miguel
Arcángel, la espada y la balanza. El santo de
madera policromada del siglo XVII, tendrá
lugar de honor en el conjunto y desde allí
seguirá vigilando la historia, una que dice
que en los tiempos que siguieron a la Guerra
del Pacífico, la familia Baluarte, afro
descendiente, emigró de la zona enterrando a
su patrono para protegerlo...Después de 1929 y
el tratado que decretó la pertenencia de Arica
a Chile, los Baluarte se reestablecieron ,
sacaron la imagen a la luz, y hasta hoy se
mantienen como custodios del santo y de la
celebración de su festividad.
Con toda la gracia de su
madera de cedro boliviano extendida en 5 m de
alto y 4.5 m de ancho, el retablo espera la
última fase que le corresponde para estar a la
altura de sus antecesores: ser enyesado y
dorado. Tareas que Telmo perfeccionará en el
taller cusqueño del restaurador Isaac Concha,
y que hará de vuelta de su viaje a Perú cuando
el retablo ya esté instalado en la iglesia San
Miguel de Azapa.
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29 de septiembre 2009. |
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