Con la bendición y envío, se inició en nuestra diócesis
el trabajo del Evangelio de Chile; Monseñor
Vargas presidió la liturgia en la que los
copistas que participarán directamente en la
escritura de los versículos asignados a la
diócesis recibieron una bendición de "los
oídos que escuchan, los ojos que leen y las
manos que escriben el Evangelio".
La asamblea eclesial fue testigo de la
bendición especial que el obispo y sacerdotes
impartieron a los copistas, en la celebración
se presentó a todos los que tendrán la responsabilidad de representar
mediante la escritura de los versículos a los
diversos actores de la sociedad ariqueña y
parinacotense en la confección del Evangelio
de Chile.













