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Miles de fieles acudieron a los
cementerios de Arica
aprovechando el feriado del 1 de
noviembre
Cumpliendo la antigua tradición de
visitar a sus familiares y amigos, el pueblo de Arica acudió a
los cementerios de la ciudad y los valles, la iglesia preparó
celebraciones eucarísticas en todos los camposantos, la
principal se desarrolló en el Cementerio Municipal y fue
presidida por Monseñor Héctor Vargas, Obispo de Arica quien
llamó a los fieles a "anhelar la vida eterna".
En su homilía Monseñor Vargas recordó
que la Solemnidad de Todos los Santos, es la ocasión en que la
iglesia celebra a todos aquellos santos que han alcanzado la
plenitud de la vida "... hombres, mujeres y niños que por amar
profundamente al Dios de la Vida y por servirlo con toda la
generosidad posible, y seguirlo anunciando su evangelio, y por
dedicar su vida a servir a los demás, fueron capaces de llegar
a la plenitud de la vida, fueron capaces de imitar a Jesucristo
de tal manera que han alcanzado la vida plena y llegado a la
categoría de santos..."
Invitando a todos a trabajar por la
santidad señaló "...en la casa, el trabajo, en la familia, en
lo que realizan a diario en bien de los demás, van
construyendo su santidad, y eso no es otra cosa que ir
construyendo nuestro bautismo..." recordó también el Obispo de
Arica que "al emerger de las aguas del bautismo, nacemos como
hombres y mujeres nuevos a la dignidad de hijos de Dios y ahí
comienza nuestra tarea de ir construyendo nuestra santidad día
a día...
Respecto de la visita a los cementerios,
Monseñor Vargas indicó que "...en el mundo entero, millones y
millones acuden a los cementerios y nadie va a visitar a un
muerto, se visita a los que están vivos... ¿porque le rezamos?
¿porque le conversamos? ¿porque le pedimos que interceda por
nosotros, que cuide a nuestros hijos? , eso no se hace con
alguien que está muerto. Es por que tenemos claro que que no
están muertos, VIVEN, y viven en el amor de Dios, ya disfrutan
de la vida plena y disfrutan del amor que no tiene fin... que
hermoso..."
"Es más -señalo Monseñor Vargas- la
eternidad tenemos que anhelarla queridos hermanos. De repente
tenemos la impresión de que cuando a uno le llega la vida
eterna, es una desgracia ¿como que desgracia? es un gozo, una
alegría, sentimos pena por la separación física y es
legítimo... pero paralelamente sentimos el gozo de sentir que
ya "pusimos a otro al otro lado" y así debemos ir pasando
todos, esa es la idea, debemos pasar todos a la otra orilla...
y si esta vida a pesar de sus penas, sacrificios y dolores es
hermosa, imagínense como será en la vida eterna, finalizó
monseñor Vargas.
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