Monseñor Vargas presidió celebración de miércoles de cenizas.

"El signo de nuestra conversión y ayuno sea un compromiso con los pobres, con los que sufren".

Las eucaristías se celebraron en parroquias y capillas de la diócesis a las que acudieron cientos de fieles.

 

Reunidos para dar inicio al tiempo de cuaresma, en los templos de la diócesis las comunidades recibieron de sus sacerdotes la imposición de las cenizas, a cuarenta días de la celebración de los misterios que nos trajeron la salvación. La eucaristía principal fue presidida por el Obispo de Arica, monseñor Héctor Vargas en el templo Catedral San Marcos.

 

Monseñor Vargas en su prédica invitó a acompañar al Señor en su camino a Jerusalén desde Galilea viviendo las liturgias de este tiempo que nos ayudan a prepararnos adecuadamente.

 

"Este miércoles de cenizas  nos recuerda que nuestra condición humana es frágil, nuestra vida es frágil, que somos polvo y al polvo debemos retornar... las circunstancias, los hechos políticos, económicos y sociales demuestran cuan frágiles y delicados son los avances del hombre... y no siempre traen paz y progreso"  "volvemos una vez más al Dios de la vida a aquel que no defrauda, a aquel que puede darnos la vida verdadera, señaló el Obispo de Arica.

 

Don Héctor recordó que sin la gracia de Dios es muy difícil cambiar el corazón, cuaresma nos invita a exponer nuestro corazón al Señor, exponer nuestros pecados, exponer nuestro corazón dolido, herido, sufriente para que Él lo sane.

 

Finalmente Monseñor Vargas invitó a que "El signo de nuestra conversión y ayuno sea un compromiso con los pobres, con los que sufren" y esta debe ser apoyada con la oración ya que "Sin oración constante, no tendremos la fuerza ni gracia para sostener el ayuno"

 

 

 

25/02/2009

 

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