A los 65 años de edad partió a la
casa del Padre, el diácono permanente Carlos Eduardo
Llantén Badilla, su deceso se produjo en Santiago en donde
se encontraba hospitalizado por la gravedad de su avanzada
enfermedad, su velorio se efectúa en
la Parroquia Jesús Obrero de la capital, providencialmente
ubicada a un costado del Santuario del Padre Hurtado a
quien tanto admiró.
Su funeral se realizará en Arica, en una fecha que la
familia confirmará oportunamente. Este lunes a las
20.00 se celebró una eucaristía en la Parroquia San José
Obrero que fue presidida por el Vicario General, P.
Santiago Sharp.
"Carlitos seguramente está muy contento de verlos
congregados para despedirlo, señaló el Padre Santiago,
recordando también la inmensa labor pastoral y familiar
que don Carlos desarrolló en nuestra diócesis y rogando al
Señor por el cristiano consuelo para su familia.
Al finalizar la eucaristía Marcelo Llantén, agradeció al
Señor por la vida de su padre y por las
muestras de cariño que la familia ha recibido.
Don
Carlos: UN CORAZON OBRERO
(1943-2009)
Carlos Eduardo Llantén Badilla,
nació en la ciudad de Santiago el 1 de noviembre de 1943,
hijo de Eduardo Llantén y Susana Badilla. A los 25 años
unió su vida en santo matrimonio con Laura Barría Zúñiga,
el día 6 de julio de 1968, y desde la capital emprendieron
viaje a la ciudad de la eterna primavera en donde
cimentaría las raíces del que seria su hogar. Es acá donde
nacieron sus 5 hijos, Juan Carlos, Marcelo, Patricia,
Mauricio y Susana, quienes con los años llegarían a formar
una numerosa familia unidos en el amor a Dios.
Sus primeros servicios a la ciudad los brindó siendo
profesor de estado en castellano y religión, tarea que le
encomendó monseñor Ramón Salas Valdés, en muchas escuelas
básicas de Arica y sus valles. Luego impartió su enseñanza
en el colegio San Marcos, en los liceos Octavio Palma
Pérez A-1 y Jovina Naranjo Fernández A-5.
Su espíritu de servicio lo llevó a tomar el diaconado el
15 de agosto de 1978, siendo designado
por el obispo,
Ramón Salas Valdés a la parroquia San José Obrero, donde
comenzó su trabajo con la comunidad sirviendo por mas de
30 años, iniciando
a su vez las comunidades
de Juan XXIII y luego de Villa Frontera. Es en San
José Obrero en donde forma las primeras comunidades
eclesiales de base llegando a contar con mas de 30
comunidades, tiempo durante el cual se abrió el comedor
abierto para los niños del sector, dando amor y cuidado a
mas de 80 niños, durante esa misma época se comenzaron los
trabajos de edificación de la que es ahora la Parroquia
San José Obrero, y formó las primeras comunidades de
jóvenes. Participó activamente en el movimiento de
Cursillos de Cristiandad de Arica realizando el cursillo
nº 19, fue asesor de la Legión de María y de la comunidad
de abuelitas de
la Parroquia San José Obrero
Hombre de gran vocación y entrega
hacia el prójimo integró las filas bomberiles como
miembro activo de la 3º Compañía Bomba 7 de junio,
llegando a ser secretario general del Cuerpo de Bomberos
de Arica en los años 1989 a 1992, ese mismo año
vice-superintendente del Cuerpo de Bomberos y durante el
período 1994-1995 director de la 3º Compañía Bomba 7 de
junio. También fue integrante activo y presidente del Club
de Leones de Arica realizando innumerables obras.
Grande es la huella que deja este obrero, incansable
servidor del Señor, en el corazón de la ciudad de Arica,
en su gente y en su historia, siempre estará vivo en
nosotros, hasta pronto Carlitos, descansa en Dios.
Su familia compuesta por Laly, Juan
Carlos y Valeria, Bastian, Eduardo y Francisco, Marcelo y
Rosita, Sofía y Pablo, Paty y Renato, Renatito, Marcela y
Patricio, Mauricio, Flavio y Laurita, Susy y Freddy,
Huguito y Monse, agradecen las muestras de amistad y
cariño.
06 de julio 2009