Con una emotiva eucaristía la iglesia de Arica celebró
la pascua del diácono permanente Carlos Llantén Badilla
quien partiera a los brazos del padre luego de 65 años de
edad y 30 de servicio del evangelio.
La eucaristía celebrada en
la Catedral san Marcos, fue presidida por el Obispo de
Arica, Monseñor Héctor Vargas y congregó a una multitud
que dio gracias al Señor por la vida, ejemplo y cariño de
don Carlos.
Monseñor Vargas en su homilía señaló "Estamos aquí para
elevar a Dios Padre nuestra gran acción de gracias por
este hombre que a semejanza de Jesús pasó por este
mundo haciendo el bien. Un día El Señor lo regaló
como un precioso don al servicio de tantos su esposa, su
familia, sus amigos, sus colegas su comunidad cristiana,
los integrantes de la Legión de María y Cursillos de
Cristiandad, los necesitados de evangelización, los
abandonas y a tantos y tantos que por años acudieron a el
buscando en su corazón diaconal una palabra, una gesto,
una acogida que les renovara la esperanza en la vida y las
razones para seguir creyendo. Su generoso compromiso con
el Cuerpo de bomberos nos habla de su capacidad de
decisión de dar la vida su fuera necesario por salvar la
de quienes están en grave peligro, hoy día nos corresponde
a nosotros ofrecérselo como un don precioso al Señor."
Monseñor Vargas destacó también el testimonio de fe, de amor y de
servicio en que Don Carlos educó y formó a sus hijos "en
ellos podemos ver hombres y mujeres que a diario
testimonian su vocación de discípulos y misioneros de
Jesucristo"..."Aceptando
el llamado del Señor Carlos vivió su vocación diaconal
ofreciéndose para ser sacramentalmente configurado con
Cristo, por la oración e imposición de las manos de Don
Ramón recibió el Espíritu Santo para que fortalecido con
su gracia desempeñara con fidelidad el ministerio de
servir en estrecha comunión con su Obispo y con los
sacerdotes"
"En virtud de las
características de este santo ministerio, querido hijo,
fuiste ordenado para el servicio de la Palabra, de la
caridad y de la liturgia, especialmente para los
sacramentos del bautismo y del matrimonio, como diácono
también te responsabilizaste de acompañar la formación de
las nuevas comunidades eclesiales como San José
Obrero...te preocupaste de la acción social especialmente
con los mas pequeños y necesitados dando testimonio así
desde el Cristo servidor al lado de los enfermos de los
que sufren de las victimas de los incendios y la tragedia
de los ancianos y los enfermos mostrándote así, servidor
de todos. No cabe duda que en el mundo y cultura que
vivimos tan individualista competitiva e indiferente tu
vida y ministerio fue un hermoso don del Señor y un signo
claro de la iglesia que anhela ser discípula, misionera y
samaritana" señaló monseñor Vargas Desde esa
profunda fe, creída vivida y testimoniada de Carlos es que
queremos reflexionar esta noche; A todos vosotros dirijo
de corazón mi saludo con las palabras de San Agustín: "La
Resurrección del Señor es nuestra Esperanza".
















